Regreso al pasado
La semana pasada estuve en Barcelona. Tenía que hacer algunas compras, y como siempre fui a parar a la zona de las Ramblas.
Cuando pasaba por la calle Pelayo me quedé parada unos instantes en medio de la acera. Como paralizada.
Había un hombre, sin una pierna, sentado en el suelo y con la mano extendida. Era uno de tantos mendigos que te encuentras en las grandes ciudades pidiendo limosna, y a los que tan acostumbrados estamos a ver, que ya casi forman parte del paisaje urbano.
Pero éste tenía algo especial. Le observé fijamente y me dí cuenta de que era el mismo al que de vez en cuando, en mi juventud, le daba alguna moneda.
Estaba mucho más viejo, por supuesto, no en vano han pasado más de veinte años desde entonces, y su barba y cabellos completamente blancos , así como las profundas arrugas de su rostro, mostraban los estragos que el paso de los años habían hecho con él.
Y ocurrió, que al mirarle, tuve la extraña sensación de que el tiempo había retrocedido.
Allí estaba yo, casi una cría, en aquella calle cientos de veces recorrida, con mis amigas, riéndonos de cualquier tontería, mirando los escaparates de las tiendas muchas de ellas ya desaparecidas.
Sin obligaciones. Sin nada que realmente nos preocupara. Sintiéndonos felices simplemente por el hecho de estar vivas.
Y fue una sensación extrañísima. De pronto, comencé a recordar anécdotas y retazos de conversaciónes, como si estuvieran flotando en el aire, que nos habían pasado en aquella calle.
No sé muy bien porqué, la sola visión de aquel hombre, pudo hacerme retroceder en el tiempo a una época que ya casi tenía olvidada. Consiguiendo que recordara momentos allí vividos que habían quedado enterrados entre mis más profundos recuerdos.
Por esta calle paso a menudo. Siempre que voy a Barcelona. Lo que no puedo saber es si este hombre, durante todos estos años ha estado allí, en el mismo sitio de siempre y yo no me había fijado en él, o si por el contrario éste fue un día especial en el que apareció de nuevo. Como mis recuerdos.
Tal vez ocurra que una parte de nosotros va quedando por todos aquellos lugares por los que anduvimos.
Quizás la vida que se nos va, no desaparezca del todo.
Quiero creer que algo de mi fui dejando en todos los sitios por los que pasé. Como diminutas partículas de mi ser que al volver a coincidir en un tiempo y lugar, comienzan otra vez a formar parte de mi existencia.
Así, hasta que de nuevo queden atrapadas en el olvido.

Martha Humphrey dijo
Hola,Darunia:
Desde que comence a leerte,desde hace varios dias atras,desde ese dia dije...Al leer el comienzo de una historia de esta mujer,uno,no para hasta terminar con la lectura.Realmente sabes como captar la atencion de tus lectores.Sigue asi.
Gracias por seguir compartiendo tus escritos con todos nosotros.
Feliz fin de semana y hasta luego.
Sinceramente...
Martha.
9 Diciembre 2006 | 03:54 AM