Cosas que quiero tener yo...
Quiero un televisor de plasma HD. De esos que casi parecen una pantalla de cine, de tan grandes como son. Con sonido envolvente e infinidad de funciones que luego quizás no sepa ni utilizar. Pero me da igual. No importa que cuando lo coloque en mi salón, a dos metros del sofá, tenga la sensación de que voy a tragarme la pantalla. Ni que se me formen chirivitas en los ojos y acabe medio cegata por mirarlo tan de cerca. Lo quiero y punto.
Quiero un iPod en el que poder almacenar tres mil canciones y quinientos videos. Que tenga al menos cien GB de capacidad, porque si no es así, no podré almacenar en él todo lo que me gusta. No sé cuando podré escuchar tanta canción y ver todos los videos, pero tampoco importa demasiado. Y también sé, que cuando vayan saliendo nuevas canciones que me gusten, tendré que ir borrando algunas de las almacenadas sin haberlas oído siquiera, para poder grabar las nuevas, pero no pasa nada. Siempre podré decir que tengo un iPod que almacena tres mil canciones y quinientos videos.
Quiero un móvil última generación. De esos que ya hasta te friegan los platos y pasan la aspiradora. Que haga fotos, videos, que cante, que baile y hasta si puede ser que me planche la ropa. Soy consciente de que mi móvil de última generación, en dos días se habrá convertido en uno de penúltima generación. No hay problema, porque siempre tengo la posibilidad de volver a cambiarlo por otro que sea lo último de lo último.
Quiero un coche lo más lujoso y potente posible. Que corra a trescientos por hora y con una carrocería lo más grande y llamativa que encuentre. Que cause admiración y del que me pueda sentir orgullosa cuando la gente lo mire al pasar. Conozco las normas de tráfico y sé por ello que no se me permitirá correr por autopista a más de 120 km./h., pero eso tampoco me quita el sueño. Siempre podré decir que con mi coche nuevo llegué a Teruel en una hora. Cosa que no sería posible decir con mi viejo cacharro de doce años de antigüedad.
Quiero un abrigo de visón. De esos que lleva la gente que no necesita ir pregonando todo lo que ha conseguido en la vida. Porque en cuanto se plantan encima el abrigo, ya sin necesidad de hablar, todo el mundo sabe que es alguien que ha triunfado. Sí, que ya sé que para confeccionarme mi abrigo tendrán que sacrificar a unos sesenta visones. Unos animalillos que, para que lo vamos a negar, son bastante graciosos. Pero como no sirven para ser mascotas pues dicen que se gastan una mala leche que ni te cuento, a algo habrá que dedicarles, digo yo. Y que nadie me venga con lo de que simplemente pelando a unas cuantas ovejas podría tener un abrigo igual de calentito sin necesidad de matar a los pobres animalitos. ¿Acaso es lo mismo que yo salga a la calle con un simple y pobretón abrigo de lana que con uno de piel de visón? Pues ya está, que no se hable más.
Quiero tener joyas. Perlas, diamantes, zafiros, rubíes... Que cuando me las ponga se cree a mi alrededor un aura brillante como si fuera una diosa del Olimpo. No me vale la bisutería,: eso puede tenerla cualquiera. Yo quiero joyas de las de verdad, auténticas. De las que cuando las llevas puestas vas causando admiración por donde quiera que pases. Ya sé que hay imitaciones que podrían dar el pego, pero a mi esas no me hacen sentir importante, como si estuviera por encima de los demás.
Quiero ir a buenos restaurantes. A esos restaurantes en los que tienes que reservar mesa con un año de antelación y que además te ofrecen comida de diseño. En los que pagas por una comida lo mismo que gastaría una familia normal en alimentarse durante un mes. Ya no te digo si son del tercer mundo: tendrían para comer todo un año. Y me da igual si salgo de allí con más hambre que entré. Es un restaurante de lujo y famoso, y ya se sabe, el lujo y la fama se paga.
Quiero... Ya no me acuerdo que más cosas quiero. Pero si me dejáis pensar, seguro que alguna más se me irá ocurriendo...

nosequiensoy dijo
Cuando he leído tu lista de lo que quieres me he parado a pensar... ¿para qué querrá todo eso? ¿para ser más feliz?
Creo que no. Las cosas materiales son necesarias pero no garantizan la felicidad.
¿Te has parado a pensar todo lo que tienes? No me refiero a "cosas" simplemente.
Por lo poco que te conozco veo que tienes muchos valores, hijos, marido, madre(aunque enferma), habilidad para escribir, ideas para compartir...
¡Qué más se puede pedir!
Me gustaría agregarte como amiga.
Un saludo.
18 Octubre 2006 | 12:56 PM