Los amigos de mis amigos...
Es bien conocida esa frase que dice:
" Los amigos de mis amigos, son mis amigos "
Y en este mundo coctelero en el que desde hace poco tiempo estoy metida, es donde más sentido cobra.
Así, casi sin querer, te vas haciendo con un grupito de habituales a quienes te gusta leer a diario y a quienes se supone les gusta leerte a ti.
La cosa empieza casi por pura cortesía.
Un día te dejan un comentario y tú, educadamente, aparte de darle las gracias te vas a su bitácora, porque sientes curiosidad por saber algo más sobre esa persona que amablemente se ha dignado hacerte una visita.
Y lo primero que haces, al menos es lo que hago yo, es ir al apartado "Sobre mi", porque quieres tener algún tipo de referencia sobre ella.
A veces no encuentras ningún dato que te aporte información sobre si es hombre o mujer, edad, lugar de procedencia... Pero da igual. Si te convence lo que allí ves, ya te formarás en tu mente una idea aproximada de como es esa persona.
Y vas y le dejas un comentario tú a ella. Y así es como empieza la cadena.
Una cadena, con la que, casi sin darte cuenta y cuando menos lo esperas, sientes que estás fuertemente amarrada a esa otra persona. Porque como en su bitácora te sientes como en la tuya propia, de tan agusto que estás leyendo lo que allí se cuece, te pasa igual que cuando visitas a tus amigos en sus " casas reales ": que es una delicia entrar y cambiar impresiones. Alguna vez sobre temas serios y transcendentales, y otras de manera más distendida. Hablando incluso sobre tonterías.
Y lo que empezó siendo visitas de pura cortesía, termina siendo una necesidad real.
Cada día, en cuanto te pones delante del ordenador, lo primero que haces es abrir las puertas de todas esas casas virtuales, porque sientes la necesidad de saber qué está pasando en ellas.
Saber si todo les va bien, cosa de la que te alegrarás, o si por el contrario, la vida les ha dado alguno de esos reveses que tan a menudo le gusta darnos.
Y en el caso de que así fuera, se desata una especie de marea humana, y empiezan a llover comentarios de ánimo y solidaridad, porque intuyes, que aunque no puedes hacer demasiado desde la distancia, al menos piensas que tus palabras podrán tener el efecto de un bálsamo reparador.
Y luego viene la segunda parte: la que da título a este artículo.
En una de tus visitas te fijas en uno de los comentarios que allí han dejado y sientes, de nuevo, curiosidad sobre quien será esa persona que ha escrito cosas tan sensatas. O divertidas; o ingesiosas; o simplemente porque sí. Porque tienes el día curioso.
Y vas y entras en la bitácora de esa otra persona, y resulta, que lo que ves allí, también te gusta.
Entonces le añades a favoritos, para que cuando tengas un poquito de tiempo libre, leerla con más detenimiento.
En otras ocasiones, visitando bitácoras al azar, te encuentras allí comentarios de tus conocidos. Y piensas: " Pues si es habitual que se pase por aquí, quiere decir que visitar ésto vale la pena. "
Y otro más para añadir al grupo de tus favoritos.
Y todo porque hace ya tiempo que llegaste a la conclusión, de que ese "conocido", es alguien a quien hay que tener en cuenta. Porque te gusta como piensa; porque su forma de entender el mundo es parecida a como lo entiendes tú. Y aunque no sea parecida, expresa sus opiniones con una sensatez y lucidez, que al menos te hace recapacitar sobre las cosas desde otro punto de vista. Que tampoco es nada bueno quedarse anclado en tus propias convicciones, y a menudo vale la pena contrastar formas de ver la vida, porque a la larga esto siempre enriquece.
Después, cuando ha pasado algún tiempo de estar metido en este mundo, caes en la cuenta de que tu círculo de amigos cocteleros se ha ido ampliando. Y que los amigos de tus amigos, han terminado siendo también tus amigos.

Christa dijo
Internet es el nexo de unión entre diferentes personas, con diferentes estilos de vida, con diferentes formas de pensar... que de una forma u otra empatan con la tuya, hasta tal punto que se hacen indispensables para ti.
31 Octubre 2006 | 03:22 PM