El móvil de mi vida
¿ Qué sería de nosotros si no existieran los teléfonos móviles ? ¿ Cómo nos moveríamos por la vida? ¿Y cómo pudimos vivir tantos años sin éllos?
Un viernes más cojo el tren para casa de mis padres, y una vez más me llevo un libro para entretenerme por el camino. El paisaje, me lo sé ya tan de memoria, que como distracción ya no me sirve.
Por eso me llevo siempre mi libro, pese a que cada vez me está resultando más difícil poder leer en el tren.
Cuando más concentrada estoy, los inevitables e incesantes pitidos o musiquillas de los móviles consiguen hacerme salir de ese mundo de fantasía en el que me encontraba metida.
Los hay de todo tipo:
-Tin tin tin tin tin tin tin tin tin tin..... - este no me gusta nada. Me resulta de lo más monótono.
- -Tiruriruriruriruriruriruri.... - por el contrario, este otro no está tan mal. Me recuerda a las cabras aquellas que se ponían hace años debajo de mi balcón, y a las que pobrecitas mias, en lugar de estar retozando por el campo, les hacían subirse a una escalera. Todo para conseguir unas cuantas monedas.
-Ring ring ring ring ring ring...... - demasiado antigüo. El de toda la vida, pero que todavía, algún nostálgico, es el que hace sonar.
Y luego están los sonidos de diseño. Aquellos que el dueño del aparatito ha personalizado y que también los hay de todo tipo:
- Canciones de moda, que como no, Bisbal o Paulina Rubio se llevan la palma. No me gustan ninguno de los dos. Ni como cantan, ni como bailan, ni como se ríen... Soy de otra época, qué le vamos a hacer.
- Melodías románticas: como de eso soy un poco, aunque sin blandenguerías, me resultan más llevaderas.
- Bandas sonoras de películas: como la del último Mohicano, una de mis preferidas. Otra de esas películas que veo una y otra vez y no me canso de ella.
- Música clásica: casi no se oyen de estas, y es una pena.
- Bandas militares: éstas me dan repelús. No me gustan nada.
- El Cara al Sol: me da un yuyu escucharla....
- La Internacional: si me acuerdo de mi abuelo, me trae muy buenos recuerdos.
- El Himno de España: como si es el de Zinzinati. Lo siento, pero tampoco me dice nada. Soy española como podía haber sido de Camerún. Un accidente de la vida.
Pero sin ninguna duda, entre todo el catálogo de sonidos, destacan los que te avisan con un mensaje de voz:
- Joseeeeee, coge el teléfono que te están llamandooooo....
Y si el dueño del aparatito, el tal Jose, no lo coge, el teléfono se enfada. Como es lógico y natural. Porque a ver, ¿a quién le gusta ser ignorado?
Y es entonces cuando el móvil, dejando a un lado sus buenos modales, grita con voz aún más fuerte:
- Joseeeee, que cojas el teléfono jodeeeer. ¡Qué te están llamandoooo!
(Perdón por la expresión, pero es así, ni más ni menos, como se expresa un teléfono enfadado.)
La primera vez que lo escuché miré en todas direcciones, intentando adivinar cual de los viajeros había dicho semejante grosería, allí en publico.
Pero todos seguían con un gesto imperturbable y no pude adivinarlo. Hasta que por fin, lerda de mi, me dí cuenta que era el teléfono el que hablaba.
Igual que en el caso de los sonidos o músicas, los mensajes que te avisan de que tienes una llamada son muy variados. Todos a gusto del consumidor.
- Killooo, coge er teléfono mi armaaaaa.....
- Tienes una llamada, tienes una llamada.... - repite incansable una voz como de ultratumba.
Lo mejor de todo es que en el instante que se escucha un móvil, más de una mano lo agarra frenética y empienzan a tocar botoncitos para cerciorarse si es el suyo o no.
¡ Qué vida más interesante tiene la gente ! - pienso yo para mi misma.
A mi no se me ocurre coger el mio, mi dinosaurio-móvil, de tan grande y antiguo que es, porque no espero nada. Pero ellos, deben estar constantemente esperando algo, porque hasta las conversaciones se paralizan, y ponen cara de decepción cuando se dan cuenta de que el móvil que sonaba no era el suyo.
- Sabía que no era el mio, pero por si acaso. - le comentaba una chica al darse cuenta de que su móvil no era, a su compañera de asiento.
Y esperan y esperan... Esa llamada que quizás les cambiará la vida. O no.
Luego están las conversaciones, o más bien los retazos de conversaciones, a veces, a grito pelado, que no tienes más remedio que escuchar.
Pero esas las dejo para otro día.

javier dijo
Darunia, ¿quieres creer que no tengo móvil? Mejor dicho, en casa tenemos uno para los tres. Lo usamos cuando salimos de vacaciones y en momentos puntuales. Pero a diario, ninguno de los tres lo llevamos. Y nos sentimos tan a gusto.
4 Noviembre 2006 | 09:55 AM