La Coctelera

de la vida y sus cosas...

Para hablar sobre las cosas cotidianas que pasan en nuestra vida. Incluso de aquellas que no suelen parecernos importantes.

5 Noviembre 2006

Sueños Rotos

Dejó por un momento de barrer y se quedó parada, en medio de la habitación, con la escoba todavía entre sus manos. Su mirada, que en un principio estuvo perdida, se clavó de una manera casi obsesiva en la fotografía del día de su boda que colgaba de una de las paredes. Una vez más, como venía haciéndolo últimamente, se preguntó si en realidad era ella, aquella, que con una radiante sonrisa, parecía mirarla desde el otro lado del cristal de la fotografía. Quince años, que ahora le parecían una eternidad, habían transcurrido desde aquel hermoso y soleado día del mes de mayo en el que vestida de blanco, y cargada de sueños e ilusiones, salió de la iglesia del brazo de él. - ¿Qué es lo que hice con mi vida? - se preguntó angustiada apretando con fuerza la escoba entre sus manos. - Hiciste lo que en aquel momento más deseábas: casarte con el hombre que amabas. Hubiera jurado que era su propia imagen quien le hablaba desde la fotografía, y no su imaginación. - ¿Le amaba realmente? - volvió a preguntar, sintiendo crecer su angustia. - No tienes mas que mirarme. ¿Acaso mi rostro no te dice nada? Mírame cuando tengas dudas y te darás cuenta de que sólo un gran amor puede ser la causa del brillo que desprenden mis ojos. - Quizás... Sí, quizás tengas razón. Pero, ¿qué queda de ti en mi? El color ha huído de mis mejillas; mis ojos ya no resplandecen; mis manos se encuentran ásperas... ¡Dime!, ¿qué queda de ti en mi? - Busca en lo más profundo de tu corazón y tú misma hallarás la respuesta. - Dudo mucho que encontrara algo, porque entre tú y yo hay miles de años luz por medio. Yo ya no tengo esperanzas ni ilusiones y tampoco me quedan sueños. Lo dejé todo por él, y ahora me pregunto si valió la pena tanto esfuerzo. Han quedado tantos proyectos por realizar... Se han marchitado tantos sueños... Ya apenas hablamos en el tiempo que pasamos juntos, tiempo que cada vez es más pequeño. ¿Qué han sido de aquellos interminables diálogos en los que gastábamos horas y más horas, hablando de mil y un temas y a veces de nada en concreto? Siempre llega tan cansado del trabajo que lo único que desea es estar tranquilo y reposar en silencio. Yo ya no sé si le quiero o si le odio, porque su indiferencia me hiere en lo más hondo y ni valor para decírselo tengo. Él decía que la sinceridad era lo que más amaba en mi, y hasta ésta se ha ido perdiendo. Ahora, cuando hacemos el amor, se diría que estamos cumpliendo una obligación y he llegado incluso, a fingir, un placer que ni siquiera siento. - Es muy triste lo que dices. ¿Por qué habéis dejado que las cosas llegaran a ese extremo? Debisteis haber puesto remedio cuando aún era tiempo. Porque cuando un sueño muere, se ha de saber reeemplazarlo por otro nuevo. - ¡Ojalá fuera tan sencillo como dices! Pero no es nada fácil inventar nuevos sueños, cuando el tedio y la rutina diarias se han hecho de ti los dueños. Hay veces en las que no sé si vivo o si vegeto, porque me encuentro metida como en un largo e interminable túnel negro. - Pero tienes a los niños... - Unos niños que ya no son tan niños, y que cada vez me necesitan menos. Sé que llegará un día no muy lejano en el que cada uno emprenderá su vuelo, y yo me quedaré sola, en el nido vacío, que para mi se habrá convertido en un cementerio. - Siempre te quedará él... - Él y yo no somos ya nada. Sólo dos cuerpos que comparten la misma tumba, a la espera de sabe Dios qué milagro que nos devuelva de nuevo a la vida, si es que es posible aún hacerlo. - Pero algo quedará de aquel amor... - Cenizas. Sólo cenizas como única prueba de que alguna vez hubo fuego. - Tú eras feliz cuando te casaste... - Tanto, que por él lo dejé a un lado todo: familia, amigos, trabajo... ¡Incluso hasta mis sueños! Él llenaba hasta el rincón más profundo de mi ser, y creí que eternamente seguiría haciéndolo. Más tarde, la vida iría convirtiendo en polvo miles de proyectos. Llegaría el primer hijo, y el segundo, y un tercero. Y con ellos los mil y un problemas económicos que harían que las discusiones comenzaran a tomar entre nosotros cuerpo. Y las frustraciones; al ver como todos nuestros proyectos iban quedando sólo en eso. Y el silencio; que como una inmensa tela de araña va cirniéndose en torno nuestro. Y con él la soledad. La soledad de dos, que es casi peor que hallarse muerto. - Pero algo quedará de bueno... - Recuerdos, nada más que recuerdos para alimentar al corazón que se nos muere por momentos. Le alimentamos de sueños ya pasados, porque no somos capaces de crearnos otros nuevos. Tratando de engañarnos a nosostros mismos, con la vana esperanza de que algún día dejen de ser sólo sueños. - ¿Es posible que no quede nada entre vosotros? - De vez en cuando tan solo un gesto amable. Un beso que casi nos sabe a veneno; un encuentro entre dos cuerpos que intentan reconocerse, aunque para ello haya que hurgar muy profundo en los recuerdos. Y luego, un cansancio infinito. Una nueva frustración que nos envuelve aún más en hielo. En ese hielo que no somos ya capaces de fundir, ni aun poniendo en ello todo nuestro empeño. - Quisiera poder ayudarte... - Tú no puedes hacer nada, y tampoco lo deseo. Ya no me quedan ni ganas ni fuerzas para salir de este profundo agujero. Pero si de verdad quieres ayudarme, sigue ahí, como hasta ahora has venido haciéndolo. Que tus ojos no dejen de brillar, porque sin duda en ellos hallaré consuelo, cada vez que te mire y que recuerde que tú eras la imagen que me devolvía el espejo.

servido por delavidaysuscosas 13 comentarios compártelo

13 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Milady

Milady dijo

Darunia, precioso cuento y terrible historia.
Si pudiese hacer llegar mis palabras a los oídos de la portadora de la escoba, le diría que no hay cárceles más seguras que las que los mismos presos construyen. Le diría que tomar una decisión, supone asumir sus consecuencias y renunciar a buscar más culpables que uno mismo. Le diría que el valor crece sólo si se alimenta, igual que la rabia, la decepción y la esperanza. Le diría que elegir qué alimentamos en cada momento, es lo que diseña parte de nuestro futuro, porque nunca, nunca es tarde. Y le diría que tire la escoba, que guarde la foto con respeto en algún cajón y que abra la puerta de su cárcel, porque, por muy vieja que se sienta, todavía le queda mucha condena por delante... o mucha libertad.
Un gran abrazo.

5 Noviembre 2006 | 09:46 AM

Darunia

Darunia dijo

Milady, afortunadamente creo que en la actualidad ya son muy pocas las mujeres, que por falta de valor, sigan encerradas en la cárcel de un matrimonio sin amor.
Pero aún quedan, eso sí. Y es que hace falta mucho valor para salir de una situación así, mas cuando no hay ningún tipo de malos tratos ni vejación por pate de él. Simplemente te quedas asentada en la rutina de cada día y sin casi darte cuenta se te va pasando la vida.
Yo también opino que hay que escapar. Como ya dije en otra ocasión, para una sola vida que tenemos no vale la pena malgastarla viviendo así, sin ilusiones, por mucho miedo que nos dé empezar de nuevo desde cero.
Esto lo escribí hace ya algunos años. Ni me acordaba de ello y casualmente lo volví a encontrar y me decidí a publicarlo.
Un abrazo.

5 Noviembre 2006 | 10:26 AM

Trini

Trini dijo

Una historia preciosa contada con mucho amor y respeto. Somos muchas las mujeres que así nos hemos sentido en algún momento de nuestras vidas, somos muchas las que nos vemos reflejadas en ese diálogo con la fotografía de ese feliz día. Sueños e ilusiones que se rompieron y cuyos trozos se quedaron esparcidos por el camino. Afortunadamente cada vez somos más las que, llegado el momento, somos capaces de tomar una decisión.
Gracias Darunia por este maravilloso relato.

5 Noviembre 2006 | 11:15 AM

Milady

Milady dijo

Darunia, no sabes la sonrisa de felicidad que acabas de dejarme. Como portadora de escobas durante nueve años, pocas cosas me alegran tanto como saber que las personas a las que aprecio, no tienen ninguna entre manos.
Un beso de felicidad.

5 Noviembre 2006 | 11:31 AM

Darunia

Darunia dijo

Milady,
¿Pensaste por un momento que yo era la de la escoba?
La vida me robó muchas cosas: mi sueño de ir a la Universidad, más de un viaje de vacaciones, que después de pagado tuve que anular por otra de las anginas de pecho maternas, un día de boda feliz y relajado, porque veía la cara que tenía y sabía que estaba a punto de ocurrir otra vez, un viaje de novios tranquilo, en el que estuve mientras duró con el corazón en un puño porque la sombra de la muerte seguía planeando, no tener a mi madre, que tanto se necesita en esos momentos, a mi lado cuando nacieron mis hijos, ni después, venir de la discoteca, cuando en mis tiempos iba, y encontrarme la casa vacía, y ya sin indagar más me iba directa a las urgencias del hospital de Bellvitge, porque sabía que era allí donde estaría... Y tantas cosas, que no acabaría de contar.
Todo esto es lo que me quitó. Pero a cambio me dio un compañero de viaje que me sorprende cada día, que me hace reir y en el que he contrado al ser más compresivo para con mis locuras, que pueda encontrarse. Que me ayuda con las tareas domésticas, sin que yo se lo pida, aún a pesar de que yo no trabaje fuera de casa... Y que se preocupa por mi infinitamente más de lo que lo hago yo por él.
No, afortunadamente, en estos casi veinte años de matrimonio que llevo, jamás me he visto " con la escoba entre las manos."
Mil gracias por tu preocupación.
Un beso.

5 Noviembre 2006 | 12:15 PM

Milady

Milady dijo

Darunia, deberías controlar mejor ese don tuyo de escribir desde la piel de otros y tan bien. De lo contrario, nos darás más de un susto. :-)
Gracias a ti por ser un poco de todos. Un beso.

5 Noviembre 2006 | 01:33 PM

Darunia

Darunia dijo

Trini,
Lo realmente triste no es que se rompa una relación, que sí lo es y mucho, si no que haya mujeres que no sean capaces de romperla cuando ya no queda nada.
La mayoría de mujeres de mi entorno , sobre todo de mi edad en adelante, no tienen ningún tipo de preparación, y por eso es casi imposible que se atrevan a dar el paso.
Además de que si tienen un matrimonio más o menos tranquilo, aunque sea sin amor, ya les vale.
Aunque vivan sin ilusiones.
Un abrazo.

5 Noviembre 2006 | 04:37 PM

Mariana

Mariana dijo

Yo también era de quienes pensábamos que hablabas de ti.

Otra vez avisa, que eres tan realista escribiendo que se me estaba poníendo mal cuerpo.

Un beso y un enhorabuena por tan descarnado artículo.

6 Noviembre 2006 | 11:02 AM

Darunia

Darunia dijo

Gracias Mariana.
Me halaga, en el fondo, que pensarais que era yo la protagonista de tan triste historia. Porque eso quiere decir que he sabido transmitir el vacío en el que vive esta mujer.
No soy yo, por suerte, como ya he explicado. Aunque sí conozco a más de una de mi entorno, que aunque no sean simples amas de casa como ésta, o como yo, sino que están trabajando fuera, son incapaces de soltar la escoba de entre sus manos. Y liberarse de las cadenas que simbolizan este instrumento de limpieza.
Un abrazo.

6 Noviembre 2006 | 01:13 PM

rafael

rafael dijo

Darunia, yo creo que el amor perfecto, si es que tal cosa existe, es aquel que no pide nada a cambio, en el momento en que uno de los dos tenga que sacrificar algo suyo, a parte de la libertad, a la larga acaba pasando factura. Normalmente son las mujeres quienes más pierden, la mayoría lo deja todo por una vida en pareja, pensando que el amor dura para siempre, y eso es un error que se descubre más tarde, cuando ya casi no hay remedio.
Espero que tus ojos vuelvan a brillar con la luz de la esperanza.

7 Noviembre 2006 | 01:56 PM

Darunia

Darunia dijo

Pues no Rafael, el amor perfecto no existe. Como no existe nada perfecto en la vida. Y en lo de si dura para siempre, pues no sé qué decirte. Yo sí lo creo posible, porque lo sigo viendo en mis padres.
No como era al principio, que los años no pasan en balde, pero sí transformado en otro, que no desmerece nada del primero.
¿ Y no habrás pensado tú también que yo era la del relato?
Es que eso de que me desees que mis ojos vuelvan a brillar...
Un abrazo.

7 Noviembre 2006 | 06:42 PM

rafael

rafael dijo

Darunia
Siempre pienso que los relatos son personalizados, los míos lo son, lo que escribo sobre mí es verdad, pero si no eres tu mucho mejor, de todas formas, seguiré deseando entonces que tus ojos sigan brillando como el primer día

8 Noviembre 2006 | 09:01 PM

Darunia

Darunia dijo

Rafael, mis relatos están inspirados en lo que veo a mi alrededor. Lo demás sí que es todo sobre mi.
Esperemos que mis ojos sigan brillando. Aunque con los tiempos que corren...

8 Noviembre 2006 | 10:41 PM

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