Preparando mi viaje
Llevo ya tiempo queriendo cambiar de aires. Siempre me resultó aburrido pasar demasiado tiempo en un mismo lugar, y aquellos que me conocen ya saben que me gusta recorrer mundo. Soy una incansable viajera.
Cuenca, Segovia, Cáceres, León, Madrid, Santiago de Compostela, Gijón, Sevilla, Ibiza, Bilbao, Toledo... Y multitud de pequeños pueblecitos, que a lo largo de mi vida he ido recorriendo en mis innumerables viajes y correrías.
Pero esta vez soñaba con un viaje diferente. Algún lugar que estuviera un poco más allá de Andorra, que fue el país más exótico y alejado que me atreví a pisar.
Y no se me ocurrió hacer otra cosa que lo que una vez vi en una película: hice girar la bola del mundo, cerré mis ojos, y al azar señalé con mi dedo un punto en el globo terrestre. Tenía miedo, no vaya a creerse. Porque como me había prometido a mi misma que iría al destino que la suerte me designara, pensé que a lo mejor me tocaba ir a Portugal, que era otro de mis más lejanos destinos que en su día recorrí.
Tampoco es que lo recorriera demasiado, para qué engañarnos. Que fui poco más allá de la frontera y enseguida me di la vuelta para casa.
Pero no sé, en esta ocasión, como que me apetecía algún destino realmente más alejado.
Abrí los ojos casi con miedo y miré para ver dónde se había detenido mi dedo. Aquel que me indicaría el lugar de mi próximo destino. Y cuando vi el lugar, casi me muero de la impresión: Los Estados Unidos de América.
¡Qué suerte la mía!, no pude por menos que exclamar. Los Estados Unidos de América... Los EEUU, que queda como más chic.
Por fin visitaría el país de las libertades y de las oportunidades. Donde hasta un simple actor de cine, no un actor precisamente de Oscar, pudo llegar a ser presidente de la nación. Donde no se discrimina a nadie, ni por su raza, sexo, religión... Que eso de que la mayoría de los condenados a muerte, son casi todos negros , hispanos o deficientes, no son más que habladurías.
Los EEUU... Me parece casi un sueño pensar que pronto estaré allí. Si puedo, haré todo lo posible para que suceda, conoceré al señor Bush. El hombre más poderoso del mundo. Ante quien todo el planeta agacha la cabeza, algunos casi hasta dar con ella en el suelo. Un hombre que un día cualquiera se levanta y piensa: "¿Qué puedo hacer hoy?" Y mira, para entretenerse se le ocurre echar unas cuantas bombas en Irak, porque se le metió entre ceja y ceja que tenían escondidas no sé que cosa de unas armas químicas de destrucción masiva. Que esas hacen mucha pupa, y él quería salvar al planeta de algún loco que se atreviera a usarlas.
Bueno, pues no hay más que hablar. Allá que me dirijo sin más pérdida de tiempo.
Como es lógico y natural, antes de emprender el viaje quise informarme un poco sobre este país, del que ya se sabe casi todo, pero del que desconocía la mayoría de leyes que rigen en sus estados. Todo porque no quería llevarme sorpresas desagradables, una vez estuviera allí.
Encontré una página por internet, donde explica detalladamente las particularidades de sus leyes y ahora me ha entrado la duda. No sé si me conviene ir o no, porque alguna de sus leyes o normas, me van a crear más inconvenientes que otra cosa. Como ejemplo, para que se me comprenda, paso a explicar algunas de estas mencionadas leyes.
En Atlanta va contra la ley atar una jirafa a un poste del teléfono o a una farola.
¿Y yo qué hago? Desde que tengo como mascota a una jirafa, que se llama Ceferina, cada vez que la saco a pasear, si tengo que entrar a comprar en una tienda, acostumbro a dejarla atada a la farola más próxima mientras realizo la compra... Que no es plan entrar con ella al supermercado. Y yo que tenía pensado llevármela para que viera mundo...
La ley de Chicago prohibe comer en un lugar que está ardiendo.
Otro inconveniente más. No hay nada que me produzca más placer en este mundo, que comer mientras el fuego devora todo lo que hay a mi alrededor.
En Blythe, California, una ordenanza declara que una persona debe poseer al menos dos vacas para poder llevar botas de cowboy en público.
¡Pues sí que la han hecho buena! Si algo he deseado siempre en esta vida era poder tener unas botas de cowboy. Y qué mejor ocasión para comprármelas que allí, en la cuna de los pistoleros. Pero si resulta que debo poseer dos vacas primero, ahí está el lío. Porque ahora no sé si las vacas las tengo que llevar de aquí, o me las puedo comprar allí mismo. Que sería lo más cómodo. Porque no me veo yo viajando tantas horas con dos vacas sentadas a mi lado en el avión. O bueno, a lo mejor podría llevarlas en barco. Y en el caso de que me las comprara en los EEUU, tendría el mismo problema para el viaje de vuelta. Que después de pagar el dineral, que seguro me costarán las vacas, no es cuestión de deshacerme de ellas una vez conseguidas mis botas de cowboy, que son mi principal objetivo.
Es ilegal en Wilbur, Washington, montar un caballo feo.
¡Ya estamos con las discriminaciones! Ni los caballos se libran de la esclavitud de la belleza en la que vivimos. ¿Y cómo sé yo, en el caso de que quiera montar un caballo, si es feo o guapo? Porque si voy a ir allí, lo lógico es que monte en un caballo. Más aún cuando tendré mis botas de cowboy, esas que para poder comprármelas, habré de ser propietaria de dos vacas. Que lo seré. Porque vaca arriba, o vaca abajo, no va a impedirme tener las botas de mis sueños.
Va contra la ley que un monstruo entre en los limites de Urbana, Illinois
Mira tú por donde, esta ley me parece de lo más apropiada. Porque a ver qué gracia tiene ir paseando tranquilamente por las calles de Urbana, y así de repente, que se te atraviese un monstruo en el camino. Es como para asustarse.
En Denver es ilegal prestar la aspiradora al vecino.
¿Y qué le digo si me la pide? Pues no mire, que es ilegal que yo le haga este favor. Luego otro día yo necesitaré que me preste un poco de azúcar, y como es lógico y natural me dirá que naranjas de la china.
Las mujeres deben obtener permiso escrito de sus maridos para ponerse dentadura postiza.
Espero, deseo, le pido a Dios, que no se me caigan los dientes mientras esté allí. Porque, ¿y si mi marido se niega rotundamente a firmarme el permiso? Qué me quedo, ¿con la boca como la de un recién nacido? ¿Y de qué me alimento? ¿De biberones?
Tampoco es que sean malas todas las leyes que allí tienen. Que hay algunas que son de lo más sensatas.
Las mulas no pueden dormir en una bañera.
Pues me parece muy bien, oiga. Porque imagínate, que vienes toda cansada de hacer turismo por la ciudad. ¿Y qué es lo que te apetece en un caso así? Pues darte un relajante baño de espuma. Y vas toda decidida a llenar la bañera con agua calentita y tus sales de baño relajantes, y resulta que te encuentras allí a la mula dormida. ¡Como que no te haría ninguna gracia!
Está prohibido tener mas de dos vibradores en casa.
¡Es que hay cada viciosa suelta...! No se conforman con uno, no... Tienen que tener dos por si al primero se le acaban las pilas...
No se pueden tirar pedos en lugares públicos después de las 6 a.m. de los jueves
Es que ni los jueves, ni los viernes ni los domingos... ¡Que es una
guarrada!
No se puede pescar montado en camello.
¡De total acuerdo! Te ven los pobres peces llegar montado en un camello con la caña en la mano y ya no hace falta que los pesques. Se mueren del soponcio.
Te pueden detener por hacer una falsa promesa.
Una ley así hacía falta en este país. No quedaba ni un político libre.
Según la ley de Texas, cuando dos trenes se juntan en un cruce de vías, ambos deben parar completamente, y ninguno debe seguir adelante hasta que el otro se haya ido.
Esta es otra, que si la leéis con detenimiento, os daréis cuenta de que es la más sensata que existe para evitar accidentes. Deberían tomar nota de ella todos los países.
Esta ley seguro que la promulgó el hermano de Bush, aquel que le dijo a Aznar lo de la República de España. Es que los pobres lo suyo es de familia...
No se pueden cruzar los límites del estado con un pato en la cabeza.
La gente hace cada cosa... Se plantan un pato encima de la cabeza, y ya se piensan que así, por las buenas, pueden ir de estado en estado.
Lo que sí tengo muy claro es que si decido quedarme a vivir en los EEUU, el estado que elegiré será el de Idaho. Con lo que a mi me gusta el chocolate, ¡cómo me voy a poner...!
Según la ley del estado de Idaho es ilegal que un hombre le regale a su amada una caja de bombones que pese menos de 50 libras (aprox. 23 kg).
Nota importante: Como a veces falla el enlace de más arriba que te lleva a la página donde me informé sobre las leyes, copio aquí la dirección, por si alguien tiene pensado visitar los EEUU, para que no emprenda el viaje sin antes haberse informado.
http://www.otae.com/leyes_absurdas/

Luz dijo
A mi me a convencido lo de la caja de bombones... pero que esperamos... EEUU?? ya no me sorprenden con nada xDDD
Buen viaje!!
:)
12 Noviembre 2006 | 11:27 AM