Las promesas matrimoniales
Hacemos tantas promesas a lo largo de nuestra vida... Promesas que no siempre cumplimos. Promesas que hacemos por rutina, porque toca hacerlas. Sin pararnos realmente a pensar sin son promesas prácticas y fáciles de cumplir, o por el contrario al menor descuido nos las saltaremos.
Va para veinte años ya que me casé y fue un día normal, como el de todos aquellos que se casan. Con su ceremonia en la iglesia, con su banquete en un restaurante, con su tarta de no se cuantos pisos y sus muñequitos en la cima, con su marcha nupcial... Nos echaron arroz, nos felicitaron, repartimos puros a los invitados...
Fuimos a la iglesia, yo por supuesto vestida de blanco. Él con su traje y su corbata y con una flor en el ojal. Y allí, el cura, como todos los curas, nos dio sus bendiciones.
Tuvimos que formular nuestras promesas: las típicas; las de toda la vida. Que si prometo amarte y respetarte toda la vida hasta que la muerte nos separe... Que si juntos en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza...
Ayer cuando leí las promesas que Tom Cruise le hará a su novia, este fin de semana cuando se unan en santo matrimonio, me di cuenta que lo mio no podía tener futuro. Algo que empezó con semejantes promesas, no puede acabar bien.
Mi compañero, en el momento crucial, me hizo unas promesas de lo más vulgar. Prometió amarme y respetarme todos los días de su vida hasta que la muerte nos separe... También que estaría a mi lado en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza... Prometió igualmente que me sería fiel...
Nada importante. Promesas de andar por casa.
De haber conocido yo por aquel entonces, la iglesia ésta por la que ellos se van a casar, no lo hubiera dudado un momento. Dejo de lado los ritos católicos tan antigüos y tan manoseados ya, y me apunto a ésta en menos que canta un gallo.
Qué día de boda más feliz y radiante hubiera tenido yo, y qué futuro más prometedor, si me hubieran hecho las promesas que Tom Cruise le hará a su novia.
Le prometerá lealtad, cosa que está muy bien. Porque sin lealtad, ¿qué le queda a una pareja.? Yo no recuerdo para nada que a mi me prometieran eso. Sí, es cierto que a este, mi hombre, a leal no le gana nadie. Pero sin promesas. Porque le sale así.
Le prometerá también una olla, supongo que para que le haga la comida. ¡Qué promesa más práctica! Lo que no especifica es si la olla será expres, que es más rápida, o será de las de toda la vida. Pero ya sea exprés, o de porcelana, hay que admitir que con ella, con la olla, no tendrá problemas a la hora de hacer la comida. Pongamos por caso que quiere cocer unos garbanzos. Pues si ha tenido vista, y la olla prometida es un poquito grande, aparte de los garbanzos en ella cabrá el chorizo, la morcilla, el tocino...
Otra interesante promesa que le hará es la de proporcionarle un peine. Para que vaya pien peinada a todas horas. Quien nos iba a decir, que un actor de esta categoría, de los de Jolibú, iba a resultarnos fan de Manolo Escobar y gustarle aquella canción que decía: "Con la cara lavada y recién peiná, recién peiná, recién peiná..." Motivo, sin duda, por el que le prometerá un peine.
Seguramente se aficionó al Escobar cuando estuvo ennoviado con la Pe. Y todavía le dura la afición.
Quizás un gato... Ésta es una de las promesas que no me gustan mucho. Por lo del quizás. Por el gato sí, claro está. Si yo fuera la Katie ésta, le exigiría que suprimiera lo del quizás y me asegurará que me iba a proporcionar el gato. Que son unos animalitos preciosos.
El cura, a su vez, o como se les llame a los señores que ofician las ceremonias en la iglesia de la Cienciología, le recordará, a la feliz muchacha, "que los hombres jóvenes son libres y puede que olviden sus promesas." Que está muy bien el recordatorio éste. Para que luego no se llame a engaño cuando pase lo que pase.
Y a él le recordará que "las chicas necesitan ropa y comida y tierna felicidad y florituras."
Promesas, como la de la olla, de lo más prácticas. Así de esta manera, tú ya te casas sabiendo que comida y ropa no te va a faltar. ¿Y lo de la tierna felicidad? ¿Acaso no es romántico que te prometan una felicidad lechal, cual filete de ternera, es decir bien tiernecita?
Porque imagínate que la promesa es de añoja felicidad o de vieja felicidad, que siempre sale más dura...
Y lo de las florituras... Esto sí que me ha llegado hondo. No sé realmente si es que la va a envolver en flores o que será. Pero sea lo que sea, la cosa suena muy bien.
¡Qué envidia me dan! Esto si es una boda y no la que yo viví...

imagina dijo
Por lo que tengo oído, las grandes estrellas (millonarios/as de muchísimos millones), prometan lo que prometan, todos acaban en los juzgados discutiendo que parte se lleva la señora Cruise, o la señora McCartney, o la que sea, que ejemplos hay muchos, de la fortuna de muchísimos millones, del consorte de que se trate.
Las cifras inmensas, que algunos de estos arreglos post/matrimoniales, han propiciado, dan un nuevo y aristocrático sentido al término barriobajero, “braguetazo”.
Saludos
18 Noviembre 2006 | 12:04 PM