Penoso descubrimiento

Hay veces en la vida en las que todo tu mundo se pone patas arriba. Esa especie de balsa en la que creías vivir, así, de repente, se te convierte en un mar bravío que agita toda tu existencia.
Hasta hoy, yo era una mujer normal. Como miles y miles de mujeres que pueblan este nuestro vasto mundo. Ni alta ni baja; ni gorda ni flaca; ni guapa ni fea... Y ni joven ni vieja.
De esas que cuando pasan por el lado de los demás, ni siquiera se percatan de su existencia. Porque son como una sombra. ¡Qué digo! Como la sombra de una sombra.
Pero vivía, a pesar de todo, feliz en mi mundo de ignorancia. Porque al no llamar la atención, al pasar siempre desapercibida, tampoco tenía problemas con los demás. Era como que no existía. Pero hoy mi vida cambió y me siento como si un rayo me hubiera traspasado.
Ocurrió al abrir mi correo, como hago cada día, siempre con la vana ilusión, a veces inconfesable, de que allí, esperándome, se encontraría el mensaje que cambiaría mi vida. Ese que me haría, por fin, salir de mi anodina y rutinaria existencia.
Y no es que yo estuviera esperando algo así como lo que le ocurrió a Meg Ryan en la película aquella que se llamaba "Tienes un e-mail", y en la que Tom Hanks se convertía en su anónimo enamorado.
En realidad, para ser sincera, ni siquiera yo misma sabía qué es lo que esperaba encontrar al abrir mi correo. Pero lo que de ninguna manera me esperaba, lo que jamás me hubiera atrevido a imaginar, era encontrarme con un mensaje como éste. Un mensaje que se ha convertido en mi peor pesadilla.
En un extenso artículo, en el que te dan consejos y te recomiendan una serie de ejercicios para que cuando llegue el verano, que total, está ahí a la vuelta de la esquina, te pillé en toda tu plenitud, había uno que sobresalía por encima de todos los demás. Y era éste:
Ejercicios en casa: cadera, cola y muslos.
Y a continuación añadía:
Estos ejercicios desafiarán tus caderas, tu cola y tus muslos en una forma completamente distinta a lo que estás acostumbrada. No esperes al verano para acordarte de tu físico
Y no acaba aquí la cosa. Porque un poco más abajo, el citado mensaje añadía:
Las caderas, la cola y los muslos son las zonas críticas del cuerpo de toda mujer. Y las más observadas por ellos; y por ellas. Ésta es una rutina de ejercicios focalizada en estos sectores, que puede realizarse en cualquier sitio y momento.
Y fue como si un abismo se abriera bajo mis pies.
Corrí como una loca a mi habitación, sin apagar siquiera el ordenador, y como una desquiciada comencé a quitarme toda la ropa hasta quedar como Dios me trajo al mundo.
Empecé a inspeccionarme por todo el cuerpo. De la cabeza a los pies. Hasta busqué entre los dedos de las manos y de los pies, por si se encontraba allí escondida y yo no me hubiera dado cuenta nunca de su existencia. Encontré las caderas. Encontré los muslos. Pero ella no estaba.
Al final, dándome por vencida, después de tan minucioso examen sin ningún resultado positivo, tuve que aceptar lo inevitable. Y entendí, en aquel mismo momento, por qué siempre me había sentido un poco rara. Un poco diferente a todas aquellas mujeres que me rodeaban. Y la explicación, de tan sencilla como era, me dejó anonadada. Era, simple y llanamente, porque yo no tenía cola.

Trini dijo
Ondia....no tienes? en serio? mira que eres rara!!!
Pues te has quedado sin "sexapil"...tu verás...yo que tú me operaba.
Un abrazo Darunia, me ha impactado tu valentía ante tamaña confesión
24 Noviembre 2006 | 02:38 AM