El Monje de mis pesadillas
Anoche volvió de nuevo. Hacía ya tiempo, muchísimo tiempo que no me visitaba, pero otra vez está aquí. Espero que sólo de paso... Que no se apodere de mis sueños convirtiéndolos en pesadillas, como tantas veces ha ocurrido.
Es un monje vestido con un hábito pardo. Con la capucha cubriéndole siempre el rostro. Jamás he podido verle la cara, pero estoy segura de que no me gustaría...
Este sueño, más bien pesadilla, me ha perseguido durante años. Siempre el mismo sueño; siempre el mismo monje; siempre el mismo miedo...
La escena se repetía muy a menudo. Yo corría y corría, aunque mis pies parecían no moverse del sitio, y el monje me perseguía. Aunque nunca lograba darme alcance.
Me perseguía sin apresurarse demasiado. Como quien sabe que no vale la pena el esfuerzo, porque al final, está convencido, logrará atraparte.
Y mi corazón cada vez más acelerado. Y de repente, cuando estaba a punto de alcanzarme, me despertaba mi propio grito. Y sentía el corazón latiendo
a una velocidad de infarto.
Un día, cansada ya de tanta persecución, tomé una decisión a la hora de ir a domir. Me juré a mi misma, que si esa noche el monje me visitaba, no trataría de escapar. Me encararía con él, y le preguntaría que qué es lo que deseaba de mi. Que por qué me perseguía de esa manera...
Y así lo hice. Nada más dormirme, el monje apareció de nuevo. Al principio, quizás ya por costumbre, comencé a correr. Pero de pronto recordé el juramento que había hecho estando aún despierta.
Y me detuve de golpe y me giré. El monje también se detuvo. No podía verle la cara. La capucha le caía sobre ella, ocultándosela casi por completo. Y se lo pregunté. Pero no me respondió. Lentamente empezó a desaparecer y me vi sola en aquella calle oscura por la que había estado tratando de huir.
En ese mismo momento me desperté, pero esta vez sin miedo. Sin que mi corazón estuviera acelerado.
A la noche siguiente, cuando me fuí a dormir, lo hice con el mismo propósito de la noche anterior. No permitiría nunca más que el monje me intimidara y me robara mis sueños. Pero no apareció. Ni esa noche, ni a la siguiente, ni a la otra...
De aquel sueño extraje la enseñanza de que a los miedos no hay que temerles. Hay que enfrentarse a ellos, como único método para poder vencerlos.
Hasta hoy. Ya casi no me acordaba de él. Pero una vez más, la pasada noche, el monje invadió mis sueños. Fue tanta la sorpresa que me produjo el verle, después de tanto tiempo, que ni siquiera traté de huir. Me quedé allí quieta, mirándole en silencio. Y me desperté.

Darunia dijo
Desgraciadamente no sé qué he hecho, pero me han desparcido los comentarios del monje. Y eran lo mejor de artículo...
Borré sin quererlo todo, y he tenido que volver a publicarlo. Suerte que tenía copia del artículo. Pero los comentarios se han desintegrado.
Ren, se que me preguntabas por el monje. Tengo que decirte que, afortunadamente, no ha vuelto a aparecer. Debió ser sólo un toque de aviso, para que no me confíe demasiado.
Señora Nostalgia y Patrus, gracias por dejar también vuestro comentario.
Un beso para todas.
2 Diciembre 2006 | 09:40 AM