La Coctelera

de la vida y sus cosas...

Para hablar sobre las cosas cotidianas que pasan en nuestra vida. Incluso de aquellas que no suelen parecernos importantes.

2 Diciembre 2006

Atrapada en un ascensor

Así es como me he quedado hoy. Y no es la primera vez que me pasa algo así...
Tengo la mala costumbre de quedarme encerrada en los sitios más extraños. La última vez en la capilla del hospital donde estaba ingresada mi madre. Bajé a encender una vela, restos que aún me quedan de aquellos años de fe sin preguntas, y cuando quise salir ya no pude.
La capilla estaba en penumbra y a mi aquello cada vez me parecía más siniestro. Estuve al menos quince minutos intentando abrir la puerta. Allí dentro yo sola. Sola del todo no, porque había una imagen de la Virgen, que yo juraría que hasta empezó a moverse. Y sombras, muchas sombras... Y yo empujando la puerta para que se abriera, y la puerta que no se abría. Y cada vez más asustada... Porque ya comencé a pensar que alguna fuerza sobrenatural me quería dejar allí encerrada. Al final la solución para salir de allí fue de lo más sencilla: se trataba de empujar la puerta en la dirección correcta. Se abría hacia fuera y yo me empeñaba en tirar de ella hacia adentro.
Y hoy me tocó de nuevo quedar atrapada. Esta vez en el ascensor.
Mis padres viven en la planta número once, y tienen un ascensor que está más muerto que vivo. Pero a ver quien se arriesga a subir once pisos andando...
Me subo en él, y cuando no se habría elevado ni tres metros, se queda clavado con un golpe seco. Abro las puertas interiores y me encuentro con la pared. Y me dio un yuyu... Me sentía como emparedada. Tras unos cuantos intentos fallidos oprimiendo el botón, conseguí que se pusiera en marcha de nuevo. Subió otros tres o cuatro metros más, pero como se ve que tenía el día vago no estaba muy por la labor de llevarme a mi destino. Y de nuevo se quedó parado. Y otra vez emparedada.
Aquello ya estaba empezando a ponerme nerviosa por lo que apreté, una vez más el botón, y volvió a funcionar. Esta vez me devolvió a la planta baja. Sentía que estaba jugando conmigo, porque antes de que me diera tiempo a reaccionar, se puso a subir para arriba con todas las ganas. Él solo. Sin que yo oprimiera ningún botón. Y como no, se detuvo a los tres o cuatro metros.
Me empezaron a entrar sudores, porque ya, por más que le daba al botoncito de marras, el ascensor no se movía ni un centímetro. Estaba ya a punto de tocar la alarma, cuando todo generoso él, por decisión propia, se puso a funcionar. Y de nuevo me vi en la planta baja.
Pero esta vez no permití que jugara más conmigo. Antes de que tuviera tiempo de hacerme otra jugarreta, salí fuera pensando: "Ahí te quedas monín..."
Cogí aire, lo iba a necesitar, pues tenía once plantas por delante, y sin prisas, pero sin pausas, comencé a subir los escalones.
De siempre he tenido una capacidad innata para salir de mi cuerpo. Mi mente abandona la materia y muy a menudo ni me entero por donde voy, ni con quien me cruzo. Es como si llevara el piloto automático puesto y así, ni el cansancio me puede.
¿Y qué mejor que ponerlo en marcha cuando tenía onces pisos por delante?
Pues bien, con el automático puesto subí escalón tras escalón. Mi mente no sé por donde andaba pero de seguro que no allí.
Y de pronto se me encendió la luz de alarma. Regresé a mi cuerpo y me encontré con una pequeña puerta de hierro delante de mi. Al principio ni la reconocí. Levanté la mirada y me di cuenta que ya no había más escaleras para subir. Miré para abajo, y me sentí más perdida aún. Finalmente caí en la cuenta: aquella era la puerta que daba acceso a la azotea del edificio.
Había subido tres plantas más de las que me correspondían...
Doy gracias al cielo de que allí terminara la escalera, y que aquella puerta
me cerrara el paso y me hiciera reaccionar.
De no haber sido así, todavía, a estas horas, estaría subiendo peldaños y vaya usted a saber en qué mundos siderales me encontraría en estos momentos.

servido por delavidaysuscosas 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Luz

Luz dijo

Buenos días!!
Yo soy asidua a quedarme encerrada, mi record está en 5 horas dentro de un ascensor, con un amigo jugando al UNO xDDDDDDDDDDDDDDDd

Un besote.

2 Diciembre 2006 | 05:29 AM

Cristina

Cristina dijo

hola¡¡¡¡¡¡

jajaja...lo sientom es que me dio risa tu desgracia, pobrecita, sabes yo no suelo quedarme encerrada, pero si a perderme...una vez recorri media ciudad o di como tres vueltas a la manzana antes de encontrar mi destino...es que como tu dices mi mente se va a otra parte y pongo el piloto automatico...

besos

2 Diciembre 2006 | 07:10 AM

Darunia

Darunia dijo

Luz, pues yo no creo que me ganes.
Me he quedado encerrada en los lavabos de todos los sitios imaginables. Es que yo funciono al revés. Y lo de la capilla, me ha pasado infinidad de veces.
Tengo la fatalidad de tirar de las puertas siempre, en la dirección contraria de la que se abren. Y no escarmiento.
Un beso.

2 Diciembre 2006 | 09:33 AM

Darunia

Darunia dijo

Lo de despistarme por las calles también me pasa, Cristina. Y cuando vuelvo en mi, más de una vez, aunque sea una calle de sobra conocida, siento que estoy en otra galaxia. Como si todo me fuera extraño.
Un abrazo.

2 Diciembre 2006 | 09:35 AM

patrus

patrus dijo

Hay que ver qué puñetero el ascensor!
Tenía ganas de juguetear un poco... sube y baja, sube y baja... por dios! qué claustrofobia!
Con lo de la capilla y su puerta me he acordado de la frase que salía en la serie Farmacia de guardia, cuando le decían al tal romerales... "Para deeentro Romerales!!" lo que pasa es que en tu caso sería "Para fueeera Darunia!!" jeje!
Qué suerte lo de desconcetar de tu cuerpo... oye pues si en lugar de en casa de tus padres estuvieses en un rascacielos, alomejor aparecías en la planta doscientos y pico o algo peor.... ainnns! que cansancio solo pensarlo.
Un abrazo de fin de semana!

2 Diciembre 2006 | 01:03 PM

Darunia

Darunia dijo

Pues te parecerá exagerado, pero lo de la capilla me dio miedo realmente. Porque todo tan oscuro, con ese olor a cera, y la Virgen que empezó a metérseme en la cabeza que me miraba y se movía...
Y yo sin poder salir de allí.
Además la capilla está en la planta sótano del hospital, y era en mitad de la madrugada, que quien me mandaría bajar a esas horas, sabiendo como sé, después de tantos años en este hospital, que por aquellos pasillos no hay nadie jamás durante la noche.
¿Y cómo no se me ocurrió empujar la puerta hacia fuera?
Todo un misterio.
Un beso y que te lo pases muy bien este fin de semana.

2 Diciembre 2006 | 01:47 PM

sinhéroe

sinhéroe dijo

Hola Darunia.
Vaya con el ascensor! Menos mal que nunca me ha pasado nada parecido con un ascensor. No me gustan nada!
Pero lo de la capilla si que me pasó. Una vez me quedé encerrada en la iglesia del colegio, me mandaron a buscar a alguién y luego se olvidaron de mí. Yo también lo pasé mal y eso que no estaba oscura, pero para mí que todas las imagenes me miraban y ya me imaginaba que se acercaban a mí. Y yo golpeando la puerta y medio llorando le decía a dios una y otra vez que prometía no volver a portarme mal.
Menos mal que mis golpes los escucharon y me sacaron de allí pronto.
Luego cuando lo contaba todos se reían, no sabes el coraje que eso me daba, ¡con lo mal que yo lo pasé!

Un abrazo.

2 Diciembre 2006 | 08:09 PM

cori

cori dijo

A mi me llega a pasar algo así y te puedo asegurar que en estos momentos no estaría escribiendo, seguro que estaría en el hospital o en algún sitio peor.
Te felicito por tu sangre fría.
Con cariño.
Cori

2 Diciembre 2006 | 09:38 PM

Darunia

Darunia dijo

Sinheroe, en el ascensor miedo no pasé. Me preocupé un poco por si se rompían los cables y se caía.
Pero en la capilla, ahí sí que me asusté de verdad. Porque allí ya veía algo sobrenatural y todo.
Un abrazo.

2 Diciembre 2006 | 10:38 PM

Darunia

Darunia dijo

Cori, me he quedado tantas veces ya encerrada en un ascensor, que ya casi ni me impresiona. Lo único por si se cae, y que no me oiga nadie y tenga que pasarme allí horas.
saludos.

2 Diciembre 2006 | 10:40 PM

Antonio Alviárez

Antonio Alviárez dijo

Me gusta que siempre hay una salida buena para todo.
Un saludo Darunia

3 Diciembre 2006 | 12:40 AM

Darunia

Darunia dijo

Pues sí Antonio. Casi siempre en la vida, hay salida para todo. Unas veces mejor que otras, eso sí.
Un saludo.

3 Diciembre 2006 | 01:12 AM

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