Por si acaso
" Más vale un por si acaso que un no creí...", es la frase favorita de mi padre. Él se la aplica a todo.
Todas las noches, antes de irse a dormir, cierra la llave de paso del gas, por si acaso hay un escape; desenchufa todos los aparatos eléctricos que pueden ser desenchufados, como la tele, el microondas, el video..., por el mismo motivo. ¿Y si se produce un cortocircuito y salimos ardiendo? Y si se va de casa para todo el día, el agua también la deja cortada.
Quizás sus precauciones sean excesivas, no lo sé realmente. Yo, personalmente, no lo hago así. No al menos hasta ese punto.
Pero para lo que sí me parece aplicable esta frase es para muchas otras facetas de la vida.
Puede ocurrir, a veces, que decimos o hacemos alguna cosa sin mala intención y que hiere a los demás y luego después nos justificamos diciendo aquello de " no creí que fuera a parecerle mal..." Y quizás por un orgullo mal entendido nos negamos a rectificar, cuando lo que deberíamos hacer, por si acaso sí le ofendió, sería pedir, sencillamente, perdón.
En otras, quizás, no nos acordamos de decirle a esa persona que tenemos al lado lo mucho que nos importa. Y más tarde, con el paso del tiempo y cuando la relación se ha enfriado, tal vez tengamos que decir aquello de " no creí que fuera necesario, porque pensé que debería saberlo."
Por tanto, como dice mi padre, por si acaso, mejor lo decimos.
Y así, por si acaso, te pido perdón por si te ofendí; te digo lo mucho que te quiero por llevar tantos años junto a mi; te tiendo una mano cuando te veo caído, por si la necesitas para poder levantarte; me acerco hasta ti cuando te veo llorar, por si necesitas un hombro donde poder hacerlo...
Y todo, porque no quiero algún día tener que decir que no creí que mis palabras pudieran haberte ofendido; que ya deberías haber sabido lo mucho que me importabas y no creí necesario tener que decírtelo; que si no te tendí mi mano ni te ofrecí mi hombro, fue porque, una vez más, no creí que lo necesitases...
A veces tenemos un sueño, ahí, medio escondido y que no nos atrevemos a sacar a la luz, porque no creemos que vaya a poder ralizarse. Y después, cuando se te han pasado los años y te das cuenta de que sigue siendo sólo eso, al mirar hacia atrás te preguntas: "¿Y por qué no luché lo suficiente por él? "
Y como único consuelo te queda decirte a ti mismo que porque nunca creí que pudiera llegar a cumplirse.

Antonio Alviárez dijo
Muy sabio tu padre, y la verdad de los sentimientos siempre debe ser expresada.
Saludos
3 Enero 2007 | 06:12 PM