La Coctelera

de la vida y sus cosas...

Para hablar sobre las cosas cotidianas que pasan en nuestra vida. Incluso de aquellas que no suelen parecernos importantes.

21 Enero 2007

Era un hombre ocioso

Le gustaba a menudo sentarse a mirar la vida.
Aquellos que le conocían de siempre dijeron que se había vuelto un ser ocioso, vago, que no quería sentirse atado por nada ni por nadie...
Vivía en una pequeña casita a las afueras del pueblo, casi una ciudad ya de tanto como había crecido en los últimos años, y era uno de los pocos que aún quedaban, que todos los atardeceres, cuando el tiempo se lo permitía, sacaba una silla y se sentaba a la puerta de su casa a ver pasar la vida.
Trabajaba lo justo, restaurando muebles antiguos, para no pasar necesidades y el resto del tiempo lo dedicaba a pasear y observar todo cuanto le rodeaba.
Le habían ofrecido dinero, mucho más del que nunca hubiera soñado, por aquella pequeña casa en la que vivía. Una casa ya medio desvencijada, pero que para él era el más grandioso de los palacios. Apenas una cocina, un pequeño salón, un dormitorio y un lavabo, eran todas las estancias de las que disponía.
En la parte de atrás, un pequeño huerto que cultivaba con esmero, le proporcionaba lo necesario para vivir, que para él era muy poco. También había destinado una parte a jardín donde hermosas flores le alegraban la vista.
Cada día salía a dar una vuelta a recorrer los campos y casi siempre hacía el mismo trayecto, porque era obligado para él visitar a todos sus amigos.
Estaba la vieja higuera solitaria en medio de un prado. Era una higuera ya más que centenaria, de la que todos los veranos cogía abundantes y dulces higos. Se sentaba a su lado, apoyando la espalda contra su tronco, y era como estar abrazado a una vieja amiga que le proporcionaba calor y consuelo.
Un poco más allá, entre unos matorrales, hacía ya años que descubrió una pequeña madriguera. Era la guarida de una familia de conejos, que año tras año volvían a reproducirse, por lo que siempre correteaban por los alrededores. Y se detenía a observarlos. A veces les llevaba restos de alguna lechuga y se la dejaba a la puerta de la cueva. Al principio no se atrevían a salir, pero con el tiempo se fueron acostumbrando a su presencia y había veces que alguno, el más atrevido, se acercaba hasta él para olisquearle los pies.
También descubrió un día una colmena de abejas. Y las consideró sus amigas. Las visitaba a menudo porque aquella incesante actividad de idas y venidas, de flor en flor, siempre le llamó la atención. Y estaban los nidos de los pájaros. A los que siempre acudía a visitar para ver como iban creciendo los polluelos.
Al río se acercaba algunas veces, pese a que el camino que bajaba hasta él era empinado y tortuoso; lleno de piedras sueltas, que en más de una ocasión le hicieron resbalar y casi caer. Y lo peor era el regreso, cuando tenía casi que escalarlo, ayudado por un viejo bastón que siempre llevaba consigo. Pero se arriesgaba porque sentarse en su orilla, y ver discurrir sus aguas mansamente, a pesar de que a veces bajaban sucias y espumosas, siempre le relajaba y le reconciliaba con la vida. Y no sabía por qué. Miraba a los patos, que seguidos de sus crías, con suavidad se deslizaban por ellas y a las ranas y alguna que otra trucha que a veces se las veía saltar. Los juncos y cañas que crecían en sus orillas, eran para él, cuando los veía agitarse con el viento, algo vivo que le saludaban con alegría. Incluso alguna noche de luna llena se arriesgó a bajar, porque verla reflejada en las aguas del río era para él un espectáculo indescriptible.
En primavera, cuando los campos sembrados de trigo eran agitados por una suave brisa, le parecía estar contemplando un verde mar con rojas amapolas y margaritas.
Contemplar las estrellas, en las despejadas noches de verano, le suponía el mayor de los placeres. Se llevaba una vieja manta, la tendía en el suelo, y tumbado boca arriba no se cansaba de contemplarlas. Y se imaginaba allí arriba subido, saltando de una a otra con el mundo a sus pies.
Nadie entendía como pudo abandonar aquella vida de triunfos profesionales, llena de reuniones constantes y de constantes viajes por todo el país, para dedicarse a restaurar muebles antiguos y a ver pasar la vida.
Porque era esto a lo que dedicaba sus días Lo eligió libremente hacía ya algunos años, y desde entonces se convirtió en un ser vago, ocioso y sin sentirse atado por nada ni por nadie...

servido por delavidaysuscosas 40 comentarios compártelo

40 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Cris*

Cris* dijo

Darunia, yo si me lo imagino, es más salvo algunas pequeñas diferencias, es lo que hace unos años decidimos hacer, mi marido y yo.

Desde mi casa no veo a los conejos ni a los patos. Pero si me despierta el canto de los pájaros y los observo como hacen sus nidos. Y cada primavera vuelven las golondrinas.

Claro que lo entiendo, vivir lejos del mundanal ruido y apartados de los tiburones de los negocios.

Un escrito precioso, lleno de sencillez, esa misma que cada vez mas personas buscamos. Ah!!! y antes de jubilarse... que puede parecer mas dificil. Pero es posible y muy saludable.

UN ABRAZO

21 Enero 2007 | 08:57 PM

Darunia

Darunia dijo

Cris, a mi también me encanta este tipo de vida.
Voy a Barcelona una o dos veces por semana, y cada vez me convenzo más que yo donde me siento bien es un lugar como en el que vivo. Rodeado de zonas boscosas y que además empiezan donde justo acaban las últimas casas.
Sólo me faltaría tener al lado el mar, como lo tienes tú. Me tengo que conformar con el Llobregat, que pasa por mi pueblo. Y como últimamente nuestro ayuntamiento está protegiendo todo su entorno, cada vez se ven más todo tipo de aves por allí y da gusto ir a pasear por aquella zona.
Besos.

21 Enero 2007 | 10:00 PM

cangreja

cangreja dijo

Muy bonito. Muy sabio.

Un beso

21 Enero 2007 | 10:23 PM

DIEGO

DIEGO dijo

Que quieres que te diga Darunia ,mira te lo voy a decir, en cierta forma comparte mi filosofía de la vida ,no es mas rico el que mas tiene si no el que menos necesita ,yo soy de aquellos hombres que sabiendo cubiertas las necesidades básicas de mi casa las de mi mujer y mi hijo ,todo lo demás me sobra y aunque vivo bien cosa que no niego ,me lo he tenido que currar con la inestimable ayuda de una fiel compañera y aunque este mal decirlo si más quisiéramos mas tendríamos ¡pero no ! no se trata de eso ,se trata de vivir y pasar el mayor tiempo posible con tus seres queridos ,paseando o haciendo el ocioso como el personaje que también has descrito

Un beso ,Diego el ocioso

21 Enero 2007 | 11:45 PM

Darunia

Darunia dijo

Gracias Cangreja. Tú blog me tiene manía, porque me cuesta horrores dejar comentarios...
Un beso.

21 Enero 2007 | 11:50 PM

ren

ren dijo

Así que nadie entendió por qué dejó una vida llena de éxitos profesionales y ... estres... Quién tuviera el valor de hacer como él, de no sentirse atada por tantas y tantas cosas...

Precioso relato, Darunia, de verdad precioso. Un besote.

22 Enero 2007 | 12:17 AM

Darunia

Darunia dijo

Diego, no me cabe la menor duda de que tú sí sabes ser ocioso. Todos deberíamos aprender a serlo un poco más, porque a veces sin quererlo, o queriéndolo, nos metemos en una espiral de la que no somos capaces de salir.
Y no sé yo hasta qué punto eso, al final de la vida, nos puede compensar. Bueno yo sí lo sé, que no compensa para nada.
El afán de tener y conseguir hace que no nos quede tiempo ni para dar un simple paseo relajadamente.
Un beso de otra ociosa.

22 Enero 2007 | 12:34 AM

Darunia

Darunia dijo

Tú lo has dicho Ren. Quien tuviera el valor...
Porque hace falta mucho valor para hacer algo así.
A veces he visto reportajes en televisión donde sale gente que ha dejado la ciudad, un buen trabajo y todas las comodidades para irse a vivir a un pequeño pueblo perdido en cualquier punto de España.
Y casi siempre lo primero que se viene a la mente es decir: ¡Pero qué locura de gente! Dejarlo todo para ir a perderse a semejante sitio...
Porque sólo vemos lo que han dejado atrás y nunca lo que han recuperado. Que casi siempre es mucho más.
Besos.

22 Enero 2007 | 12:39 AM

cangreja

cangreja dijo

Lo siento, no lo sabía, supongo que debe de ser algo de la coctelera pq a mí me pasa con el blog del caracol, sobre todo si mi comentario es contrario a su opinión... jeje

Un bso

22 Enero 2007 | 08:37 AM

Submundo

Submundo dijo

Yo hace ahora casi dos años decidí tomarme un año sabático y lo dediqué a aprender a ser mejor, a disfrutar de lo que tenía alrededor y desde entonces he aprendido a valorar las pequeñas cosas que son la base de las grandes cosas.

Tambien tengo que decir que vivía en un pueblecito de Coruña y aprendí mucho tanto de los bosques como de sus gentes.

Un beso ocioso. Dama.

22 Enero 2007 | 08:57 AM

Darunia

Darunia dijo

Cangreja, es que Caracol es muy listo. Nos censura si hablamos mal de él...
Que no Caracolillo.... que es broma. Si ya sabemos que tú eres mu güeno.
Besos.

22 Enero 2007 | 10:27 AM

Darunia

Darunia dijo

Submundo, eso tendríamos que hacer todos de vez en cuando. Tomarnos un año sabático para dedicarnos sólo a meditar y a fijarnos en los que nos rodea. Que casi siempre no nos damos cuenta de lo que tenemos a nuestro alrededor.
Besos hermoso.

22 Enero 2007 | 10:29 AM

sarah

sarah dijo

Que bello relato darunia, que fácil me hubiera sido enamorarme de él...a mí me encanta lo sanar muebles, cambiarle el color, el barniz, ponerlos bonitos, la naturaleza, la huerta, el jardín...los animales..las estrellas...que hermoso como lo has dibujado todo, lo he visto, lo he olido, lo he tocado...un beso muy grande en esa mano tuya que escribe tan lindo, y un beso enorme para ese homnbre sabio que me hubiera encantado conocer.

22 Enero 2007 | 11:09 AM

Crazy

Crazy dijo

Me parece que ese hombre del que hablas habita en ti...hasta puede que sea una mujer en lugar de un hombre y que se la conozca como Darunia, y que cualquier día de estos nos escriba desde debajo de una higuera, si es que no lo está haciendo ya.
Muchos besos

22 Enero 2007 | 11:31 AM

Carmen

Carmen dijo

Darunia, me ha encantado, pero he llegado a sentir algo de envidia. ¡Quién fuera capaz de hacer lo mismo!
Un abrazo.

22 Enero 2007 | 12:47 PM

peterpainter

peterpainter dijo

Vaya ese es mi plan....Yo aguanto tres añitos mas entre tiburones y si hay suerte de que no me coman...acabare en algun pueblecito blanco del sur...Aun estoy pensando en cual...la tardes al sol... cerca del mar y com mi guitarra...

Adios Madrid que te quedas sin mi...

Precioso texto...muy incitador

Besos

¿Alguien puede calcualrar cuanto seria necesario para retirarse de ese modo austero?

22 Enero 2007 | 01:17 PM

Darunia

Darunia dijo

Sarah, hermosa, te juro que si ese hombre existiera, tú serías la primera en conocerlo.
Aunque existir, seguro que existe, Deben haber muchos así. Éste sólo es fruto de mi imaginación.
Es que para mi esa sería la vida ideal.
Un beso.

22 Enero 2007 | 01:24 PM

Darunia

Darunia dijo

Crazy, algo de ese hombre sí habita en mi.
Sólo que yo tengo cientos de responsabilidades y él solo se tenía a si mismo.
Pero como él procuro disfrutar de todas esas cosas que afortunadamente me rodean.
La higuera existe, el río también, la madriguera de los conejos... Y hasta los campos sembrados de trigo.
Muchos besos para ti.

22 Enero 2007 | 01:27 PM

Darunia

Darunia dijo

Carmen, sí que da un poco de envidia este tipo de vida.
Yo aún la disfruto un poco porque al vivir en un pueblo todo eso me queda muy a mano. Pero te puedo asegurar que la mayoría de gente que aquí vive, no conocen los sitios tan hermosos que nos rodean.
Prefieren ir los fines de semana al centro comercial, que de eso también tenemos. Nosotros, en cambio, nos pateamos todos las zonas boscosas que nos rodean.
Un beso.

22 Enero 2007 | 01:32 PM

Darunia

Darunia dijo

Peter, pues quizás se necesite menos de lo que piensas. Si dejas de lado esas cientos de cosas superfluas que tenemos, y que sus dineros nos cuestan, tampoco sería tanto.
Así que ya sabes, resiste a los tiburones que quieran comerte, y para el sur. A ver pasar la vida que es lo mejor que se puede hacer.
Lo siento por Madrid, que perderá a alguien como tú, pero que se aguante.
Un beso hermoso.

Pd. por cierto, tu blog es otro de los que me han cogido manía. Te leo siempre pero no me deja comentar.

22 Enero 2007 | 01:37 PM

Girasol

Girasol dijo

Romper con todo es tan difícil a veces, lo que ignoramos es que a veces esa ruptura rompe cadenas y abre caminos, pero si esto lo supiéramos romperíamos muchas veces esos nudos que el tiempo ha afianzado para que, sin ataduras, las alas planearan la verdadera vida, la del vivir. Me ha gustado mucho Darunia. Un beso.

22 Enero 2007 | 02:58 PM

sinhéroe

sinhéroe dijo

Me gusta ese estilo de vida, pero creo que en el fondo no sabría vivir así. Si eso lo tuviera día tras día, año tras año seguro terminaría por cansarme y no lo disfrutaría como tendría que hacerlo.Claro que también depende de la edad que se tenga supongo.Y del valor que uno saque.
Yo no reniego a lo que tengo que hacer, a mis obligaciones. Aunque a veces me casen. Solo que hay que saber compaginarlo todo. Y por supuesto hay que disfrutar de la vida, eso no se puede olvidar ni cambiar por nada.

Un abrazo

22 Enero 2007 | 03:32 PM

Antonio Alviárez

Antonio Alviárez dijo

Yo quisiera ser un hombre ocioso en Estambul, una conexión a Internet y poder escribir todo lo que deseo. Besos

22 Enero 2007 | 03:44 PM

Milady

Milady dijo

Qué envidia! Eso sí que es una gran fortuna, poder elegir y hacerlo bien. Tengo alma de vaga, pero me temo que no podré disfrutarla hasta dentro de muuuchos años.
Muy bonito artículo. Un abrazo nada vago.

22 Enero 2007 | 06:28 PM

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Bonita historia. A todos nos gustaría poder hacer realidad esa vida, pero en el trascurso de las nuestras, hemos tenido demasiadas obligaciones que cumplir (padres,esposa, hijos), demasiadas expectativas obligadas que conseguir, impuestas por el modo de vida que nosotros mismos hemos creado.
Yo me pregunto, ¿el personaje de tu historia, está jubilado, tiene mujer, tiene hijos, sabe de la risa de sus nietos además del arrullo de los ríos y del piar de los pájaros?.
Cuando nos jubilamos, (es al menos mi caso), tratamos de acercarnos lo mas posible a esa clase de vida, pero son muchos los agradables y clásicos asideros de la otra.
Repito, hermosa y bucólica historia, pero difícilmente alcanzable, para los comunes de los mortales.
Un abrazo.

22 Enero 2007 | 06:36 PM

Darunia

Darunia dijo

Girasol, verte de nuevo por aquí me llena de alegría. Te echaba mucho de menos.
Y aunque tienes razón en lo que dices, romper con todo sólo lo pueden hacer unos pocos privilegiados que no tienen ningún tipo de atadura. Que sólo dependen de ellos mismos.
Un beso para ti también.

22 Enero 2007 | 07:08 PM

Darunia

Darunia dijo

Sinheroe, a ti, a tu edad, te queda muchísimo por vivir todavía, como para pensar en una vida así.
Así que no te prives de nada de lo que te rodea, que para vivir de contemplaciones ya tendrás tiempo dentro de cuarenta años.
Besos guapa.

22 Enero 2007 | 07:10 PM

Darunia

Darunia dijo

Antonio hermoso, que pides demasiado... Lo de ser ocioso, con el tiempo llegará, lo de Estambul, pues a lo mejor también, y lo de escribir eso ya te llegó, aunque todavía no todo lo que quisieras.
Pero no dejes de hacerlo que a mi me estás haciendo viajar por sitios que nunca estuve.
Un beso.

22 Enero 2007 | 07:13 PM

Darunia

Darunia dijo

Milady, llegará, tú tranquila que en esta vida todo termina llegando. O eso dicen.
Ahora, de momento, dedícate a lo que tienes que dedicarte. Que es más importante.
Un beso muy grande.

22 Enero 2007 | 07:16 PM

Darunia

Darunia dijo

Jota, esta vida sólo es apta para quienes no tienen ningún tipo de atadura familiar. La mayoría estamos atados, lo queramos o no, por las circunstancias. Además, como las elegimos libremente, casi siempre, tampoco es que queramos dejarlo todo y escapar. Yo no al menos.
Lo ideal es tratar de compaginar la vida que llevamos con esa otra. Aunque sólo sea un poco.
Y de todas las maneras, esto, como todo, va en gustos. Hay quienes serían incapaces de vivir así porque lo suyo es el vivir a cien por hora, como se hace hoy en día.
Y tienes toda la razón, no es mas que una historia de fantasía, casi inalcanzable para la mayoría de los mortales como muy bien tú dices.
Un beso.

22 Enero 2007 | 07:21 PM

Mariana

Mariana dijo

Creo que la opción que tomó "el hombre ocioso" proviene más de la sabiduría que del valor.

Si todos hiciéramos lo mismo, seríamos todos mucho más felices, aprendiendo que el poseer por poseer termina por hacernos esclavos de nuestras posesiones.

Yo de mayor quiero ser como él. A ver si tengo sabiduría para volver al pueblo. Pero claro, ahí no tendría Interneses, lo que me ata. ¡Cachis!

Un besazo y enhorabuena por tan precioso y aleccionador relato.

22 Enero 2007 | 07:36 PM

Darunia

Darunia dijo

Mariana, seguro que para cuando tú seas mayor y decidas volver al pueblo, ya hasta allí habrá llegado los Interneses...
Y cómo lo sabes que el poseer por poseer lo único que consigue es esclavizarnos.
A veces miro alrededor, en mi casa, sin ir más lejos, y veo tantas cosas inútiles que hay en ella. Y eso que yo de caprichosa tengo poco, pero aún así, la mitad de todo lo que hay en ella no se necesita para vivir.
Y para conseguirlas se necesita dinero, y el dinero se consigue trabajando más, y al trabajar más le quitas tiempo a otras cosas que podrían llenarte más...
Total, que si te dejas arrastrar esto es una cadena que no para.
Un beso guapa.

22 Enero 2007 | 07:57 PM

rafael

rafael dijo

El sentido común, eso es lo que adquirió nuestro amigo con el tiempo: abandonarlo todo para vivir tranquilamente en un pueblo donde poder contemplar las estrellas, sin desear más de lo necesario; como las familias de animales que mencionas, no necesitan más que un lugar para vivir, para qué más.
Envidio profundamente al protagonista, espero que alguna vez, yo pueda hacer lo mismo, vivir alejado de esta ciudad y poder ver el mar.
¿Qué más se puede pedir?

22 Enero 2007 | 08:28 PM

papillonbleu

papillonbleu dijo

Darunia:

¡me encantó tu escrito! yo, yo también adoro ese tipo de vida, y me siento tan triste cuando, en medio de mi aún agitada vida de bióloga, no tengo tiempo para sentarme y "simplemente" ver pasar la vida... Es tan precioso el detenerse un momento y dejarse permear por el cielo, por la tierra, por el agua, por el canto de los pajaritos, por la brisa, por el aroma de las flores, ¡por los colores de las flores!, por unos ojos, unas manos, una sonrisa, ¡un café! ahhh, esas son las cosas que te hacen sentir vivo.

qué bonito, qué bonito texto. Reconfortante!

23 Enero 2007 | 03:30 AM

caracol

caracol dijo

Trabajar lo justo y disfrutar lo máximo no es sinónimo de vaguedad. El hombre es vago por naturaleza.

Yo espero tener algún día esa vida, de hecho lo llevo intentando desde que empecé a trabajar (hace unos cuantos años ya). Currar lo justo para sobrevivir (que tengo que currar mucho de todas formas) y disfrutar de lo trabajado a tope.

El paisaje, los animales, etc... no es que me apasionen, pero tengo otras diversiones y distracciones igualmente válidas.

Un besito wapa. muuuuuaaaaack

23 Enero 2007 | 08:22 AM

Darunia

Darunia dijo

Rafael, digo yo que para una mísera vida que tenemos, los últimos años deberíamos vivirlos como quisiéramos.
Dedicándonos sólo a nosotros mismos. Pero me temo que eso no es posible o muy difícil. Estamos atados por miles de cosas, entre ellas la familia, de la que pese a todo no nos queremos separar.
Y si no, piensa en ti, a ver si te irías lejos de esa cosita que te acaban de regalar.
Un beso.

23 Enero 2007 | 04:16 PM

Darunia

Darunia dijo

Papillonbleu , gracias por decirme que te ha gustado.
En realidad esto es casi una utopía. La vida moderna no está diseñada para vivir así.
Y además, estoy casi segura de que si a la mayoría nos dieran la oportunidad de cambiar lo que tenemos por una vida de estas, no sé si tendríamos el valor para cambiarla.
Un beso guapa.

23 Enero 2007 | 04:19 PM

Darunia

Darunia dijo

Caracol hermoso, que a ti es a quien más debería gustarte... Por lo de caracol, digo...
Pues mira, si lo tuyo no son los paisajes ni los animales, ni las higueras..., lo cambias por tomarte una cervecita con los amigos, o con lo que tú quieras. El caso es disfrutar de la vida y de sus cosas. Que haber hay para todos los gustos.
Pero vivir, que es de lo que se trata.
Muacks en abundancia.

23 Enero 2007 | 04:24 PM

patrus

patrus dijo

Ay! quien fuera tan valiente para llevar una vida tan ociosa. Pensando un poco a largo plazo y ojalá llegue allá, me lo pensaré para mi jubilación.... si no caigo antes en la tentación.
Un beso!
Me ha encantado.

23 Enero 2007 | 08:40 PM

Darunia

Darunia dijo

Patrus, hija mía.... Pues no te queda a ti nada para la jubilación...
Mientras tanto disfruta de la vida todo lo que puedas, que se pasa en un suspiro.
Besos.

24 Enero 2007 | 01:05 AM

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