Cuando la vida te vence

Hoy he leído en la prensa una noticia que me ha sorprendido:
Las víctimas de los suicidios en España superan a los muertos en carretera
Dice la noticia que en el año 2005, según datos facilitados por el Instituto Nacionalde Estadística, el numero total de suicidios durante el citado año fue de 3.381, mientras que los fallecidos por accidente de tráfico fueron 3.332 personas.
También añade la citada noticia que llama la atención el hecho de que más de una cuarta parte de los casos se produjeron entre personas de 70 y más años, que el mayor número se produce entre los 40-44 años y que por cada cuatro suicidios, tres son llevados a cabo por hombres.
Siempre me he preguntado qué es lo que le puede llevar a una persona a tomar una decisión semejante. A qué grado de desesperación o de vacío interior tiene que llegar, como para hacer algo así. Cuando lo normal es aferrarse a la vida por dura que ésta sea.
Hay casos en los que resulta más fácil de entender, sobre todo cuando la soledad que se siente es tan inmensa que no se soporta más llevarla encima. O el miedo a enfrentarse a alguna situación que nos desborda, o por escapar de algo o de alguien...
Que en la actualidad haya más suicidios que muertes en la carretera quizás sea debido al tipo de vida que llevamos. Cada vez estamos más solos y aislados de quienes nos rodean, y esta puede ser una de las causas. Sobre todo cuando es un anciano el que lo hace. Porque si ya es dura la soledad cuando estás en plenas facultades físicas, si las fuerzas te empiezan a fallar esto es algo muy difícil de sobrellevar. Se sienten solos, enfermos, sin nadie a quien recurrir... por lo que posiblemente esta salida sea para ellos la más fácil.
Mi primer contacto con el suicidio lo tuve a la edad de diez años. Hasta entonces creo que no sabía ni que existía. Pero un día, era invierno lo recuerdo muy bien, se suicidó la madre de una compañera de colegio. Íbamos a la misma clase e incluso no sentábamos juntas. Y aquella mañana, mientras estábamos en el colegio, se ahorcó en el desván de su propia casa.
Recuerdo que entró la directora del colegio a la clase y le dijo que aquel día tenía que quedarse a comer allí, porque su madre se había puesto enferma. Y cuando más tarde me fui a comer a mi casa, me enteré de lo sucedido.
Desde aquel día aquella niña se convirtió en una obsesión para mi. Porque no dejaba de preguntarme por qué su madre le había hecho eso. Cómo era posible que no hubiera pensado en sus cuatro hijos antes de tomar aquella decisión. Y la tristeza que a partir de entonces reflejaban los ojos de aquella compañera de clase, creo que nunca la olvidaré. La vistieron de negro, lo que ya resultó impactante para todos, y ni jugaba ni se reía nunca.
Unos meses después se la llevaron a un colegio interna y ya sólo aparecía por el pueblo durante el verano. Y jamás volvió a ser la de antes. Inevitablemente aquello debió de marcarle para siempre.
Nunca he tenido claro si el suicidio es un acto de cobardía o de valentía. Por un lado quizás pueda pensarse que sólo los cobardes lo hacen, porque no son capaces de enfrentarse a las cosas. Pero por el otro, pienso que también hay que ser muy valiente para hacerlo.
Lo único que sí tengo absolutamente claro es que jamás condenaré a nadie por tomar esta decisión. A fin de cuentas es su vida y como único dueño puede hacer con ella lo que le plazca.
Siempre he imaginado a la vida como alguien a quien día tras día tienes que echarle un pulso. A veces ganas tú y a veces gana ella. Pero mientras puedas volver a ponerte en pie, la lucha continúa. Lo malo llega cuando ya las fuerzas no te acompañan y te quedas allí tumbado, siendo incapaz de proseguir el combate. Y es entonces cuando tiras la toalla y te das por vencido.

hapte dijo
Yo también me planteaba, como tú, que la persona que se suicida o era muy valiente para no temer el dolor y la perdida de su vida; o era un cobarde que huía ante las adversidades.
Pero creo que no es algo tan simple, existen muchos matices en este sentido y que aun queriendo analizarlo no soy capaz de determinar que es lo que ha de sentir justo en ese momento , la persona que decide acabar con su propia vida...desde mi perspectiva imagino su gran dolor , incomunicacion, abatimiento...que en algunos casos pasa desapercibido para los que estan al lado , y es eso lo que mas me impacta, incluso mas que la muerte...el no haberlo percibido y haber podido darle la fuerza que precisaba para seguir viviendo y que tampoco supo pedir.
besos
30 Enero 2007 | 08:29 PM