La vuelta a los orígenes

Hace ya algunos meses que escribí sobre el limbo, porque se había publicado que tenía los días contados.Y ahora por fin le han echado el cierre definitivo. Y yo me puse muy contenta al leerlo, sobre todo porque como ya dije en mi anterior artículo sobre este tema, tenía la esperanza de que al cierre de este "local" le siguiera no tardando mucho el del infierno. Pero la noticia que acabo de leer en El País ha echado por tierra todas mis esperanzas de no tener que vérmelas un día cara a cara con el mismísimo Satanás. Y todo porque el Papa Benedicto XVI, acaba de afirmar con toda rotundidad que "el infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno." Ha dicho también que "la vida cristiana occidental es una viña devastada por jabalíes." Y aunque esto de que haya jabalíes por ahí, devastando impunemente nuestra vida cristiana ya me da un poco de miedo, lo que de verdad me asusta es esa otra afirmación que ha hecho sobre que "para hacer frente a la crisis, la fuerza de la Iglesia no está en el diálogo ni en la tolerancia, sino en la vuelta a los orígenes."
Tampoco es que quiera ser yo demasiado alarmista. Que quizás lo único que pretendía decir con lo de la vuelta a los orígenes se refería a volver a los primeros tiempos del cristianismo. Aquellos en los que los predicadores, tal como hizo y enseñó Jesús, vestidos con una simple túnica y unas sandalias, sin oros, sin oropeles, sin grandes palacios ni posesiones, estando siempre al lado de los más pobres y desfavorecidos, se dedicaban a ir de pueblo en pueblo y de aldea en aldea, predicando las enseñanzas del Maestro.
Sí, seguramente es a esto a lo que se refería. Aunque, eso de que haya vuelto a autorizar las misas en latín, con el oficiante de espaldas a los feligreses, me da muy, pero que muy mala espina...![]()











jotatrujillo dijo
No, si terminarán por echarnos a los leones en el circo romano.
23 Abril 2007 | 12:46 PM