Narciso

Narciso tiene poco más de cincuenta años, y lleva toda su vida en una silla de ruedas. Vive en la Residencia de la Tercera Edad que hay enfrente de mi casa, y a diario se le puede ver por las calles del pueblo, en su silla de ruedas eléctrica, paseándose de un lado a otro. Deteniéndose aquí y allá; hablando y saludando a todo aquel que se le cruza en el camino, y siempre, siempre, sonriendo a los demás.
No le gusta estar allí encerrado, dice, rodeado de tanta gente resignada con la vida que les ha tocado vivir. Pero como ya no tiene familia que se ocupe de él, y necesita ayuda casi para todo, no tuvo más remedio que venirse a ella. Pero eso sí, en cuanto se levanta y desayuna, sentado en su silla de ruedas, comienza su deambular por las calles del pueblo. Te lo puedes encontrar en la panadería comprándose alguna cosa para comer, o sentado a la puerta de un bar tomándose un refresco y viendo pasar la vida que discurre a su alrededor...
Hace poco más de dos años que vino a vivir aquí, y desde entonces ha conseguido hacerse amigo de la mitad de la gente del pueblo. Cuando habla se necesita hacer un gran esfuerzo para entenderle, porque su discapacidad le afecta también a la manera de expresarse. Pero esto a él no parece importarle, porque no por ello deja de hablar con todo aquel que quiera y esté dispuesto a darle un poco de conversación. Porque Narciso es una persona muy inteligente, que te habla de cualquier cosa y siempre con un gran conocimiento del tema tratado.
Sus manos también las tiene afectadas, y con una gran dificultad maneja la palanca que hace moverse a su silla de ruedas. Pero Narciso no se detiene ante nada. En más de una ocasión me lo he encontrado en uno de los parques del pueblo haciendo sus ejercicios, en unas barras paralelas que hay allí. No es capaz de sostenerse en pie por si mismo, pero aún así, con una tenacidad y fuerza de voluntad envidiable, se levanta de su silla, y cogido de las barras comienza a moverse de un lado a otro. O haciendo ejercicios para fortalecer sus brazos, lo que le resulta muy necesario teniendo en cuenta que es lo que utiliza para mover su cuerpo.
Y yo siento miedo al verlo, porque imagino que de un momento a otro va a caerse y ya no será capaz de levantarse del suelo, quedando allí tirado hasta que pase alguien y lo vea. Porque siempre está solo mientras los hace. Pero cuando paso por su lado, me mira, me envia un saludo y me sonríe con total confianza.
A veces pienso que Narciso vino a parar aquí, para darnos una gran lección de vida.










Oli dijo
Seguramente, como Narciso, mucha gente que esta derca de nosotros, nos intenta dar una leccion!
BESOS Y BUENA TARDE!!!!
9 Septiembre 2007 | 06:50 PM