Escribir por escribir...
A veces me pregunto por qué o para qué escribo... Por qué siento en ocasiones esta necesidad de poner por escrito todo lo que se me cruza por la mente.
Escribo y escribo a diario... Cosas sin sentido a veces... Pensamientos absurdos otras; vivencias, sueños imposibles, realidades que me golpean sin piedad en pleno rostro... Lo que me pasa; lo que me gustaría que me pasara, lo que ya viví... Incluso lo que aún me queda por vivir...
Escribir tiene algo de mágico y de misterioso. Es como una necesidad del alma que cuando surge no hay forma humana de detenerla. Y entonces pillas lo primero que tienes a mano. Cualquier minúsculo trocito de papel puede servir, en un momento dado, para dejar plasmados esos pensamientos que te asaltan.
Escribir, de alguna manera, es también el equivalente a reir o a llorar. Cuando la tristeza del alma resulta tan aplastante que casi te puede, en vez de llorar, dejando que las lágrimas fluyan lentamente o a raudales, arrastrando con ellas toda la angustia que te oprime y asfixia hasta casi no dejarte respirar, escribes...
Y vas dejando, en lo que era una hoja en blanco, todo un cúmulo de sentimientos que si no fuera así seguramente jamás saldrían fuera. Después llega la liberación, aunque sólo sea momentánea, y la angustia desaparece.
Otras veces escribes, aunque en mi caso ocurre poco, las cosas buenas que te van pasando. Y con el tiempo, cuando vuelves a releerlas, es como vivirlas un poco de nuevo...
Ya sean alegrías o tristezas, escribir por escribir puede llegar a convertirse en la mejor terapia...





jotatrujillo dijo
También escribimos porque esa es una forma de asirse a los demás. Cuando publicamos lo que hemos pensado, estamos pidiendo a gritos que se nos lea, que se nos acompañe, que nos arranquen de la soledad que vivimos al escribir.
Eso es lo bueno de estas bitácoras: siempre hay alguien que se para, lee y opina.
Y eso es siempre motivo de agradecimiento.
Uno no se sabe solo.
Saludos.
26 Enero 2009 | 12:57 PM