Como juncos somos...

Nunca te engañes a ti mismo; la verdad sólo hace daño a los mediocres y a los débiles...
Desde que leí esta frase, no recuerdo cuándo ni donde, ha sido la máxima que siempre he intentado aplicarle a mi vida. Pero es tan y tan difícil seguirla al pie de la letra...
Tanto, que últimamente no dejo de pensar que de ser cierta el mundo debe de estar lleno de personas mediocres y débiles. Yo entre ellas, por supuesto... Porque ¿quién no se ha engañado a si mismo en alguna ocasión? Por no hacerse daño; por cerrar los ojos y no tener que enfrentarse a la realidad; por vivir de sueños imposibles esperando lo que en el fondo sabemos que jamás podrá llegar a nuestras vidas...
Pero, ¿de dónde sacar las fuerzas necesarias para seguir adelante enfrentándose cara a cara con la fría y cruda realidad? En ocasiones lo intentamos una y mil veces. Cayéndonos; volviéndonos a levantar de nuevo; huyendo por caminos que no conducen a ningún destino; escondiéndonos tras falsas promesas de libertad y de felicidad, pero que sabemos no son ciertas; creándonos ilusiones, aunque tengamos que arrancarlas de debajo de las piedras, con tal de poder sobrellevar lo que en el día a día se nos hace menos llevadero...
No engañarse nunca a si mismo significa tener el coraje suficiente para aceptar las cosas tal como son, por duras y alejadas de nuestros sueños que estén... El coraje y la valentía de enfrentarse a la vida plantándole cara y luchando a brazo partido con ella, si fuera preciso, con tal de conseguir ganarle la batalla... Esa batalla que en más de una ocasión consideramos perdida... Pero como nos negamos a rendirnos seguimos y seguimos batallando en una lucha casi imposible porque a pesar de todo no hemos perdido la esperanza de poder ganarla algún día...
Lo importante en nuestras batallas diarias es ser como el junco: que por mucho que el viento se empeñe en ocasiones en doblegarle al final siempre termina de nuevo erguido y en pie...




tibetanox dijo
Desde luego los juncos, a pesar de su aparente fragilidad esconden una dureza infinita ¡ya quisiéramos muchos!
A pesar de que nos auto engañemos, sabemos perfectamente que eso no nos conduce a ningún lado ¡pero si! Es una norma bastante extendida, creo que podríamos llamarlo… mecanismo de defensa ante la incertidumbre que nos acosa por doquier, pero al final de todo siempre nos espera la fría realidad, buena o mala, pero a ella nos debemos si queremos proseguir por esta senda que es la vida, creo que cerrando los ojos no conseguimos nada, estamos obligados a ser realistas si queremos solventar los obstáculos, con más o menos fuerza ¡depende! Ya que no todos somos iguales.
Sigue reflexionando, ya que siempre sacamos algo valedero de tus íntimos pensamientos.
UN ABRAZO AMIGA
3 Febrero 2009 | 06:41 PM