La Coctelera

de la vida y sus cosas...

Para hablar sobre las cosas cotidianas que pasan en nuestra vida. Incluso de aquellas que no suelen parecernos importantes.

28 Agosto 2009

Mi pequeña planta

Recuerdo un anuncio que hace ya algún tiempo daban en la televisión que decía algo así como: "El ser humano es imprevisible..."

Y cuánta razón tenía porque a veces no hay nada más imprevisible, impredecible e incomprensible que el ser humano, pues con su actitud en más de una ocasión te dejan sorprendidos.

A menudo me pregunto qué es lo que se esconde dentro de las personas y qué es lo que les motiva a mostrarse de una u otra manera . ¿Por qué a veces saca fuera su lado más generoso y otras en cambio lo que deja ver es su faceta más egoísta aun a costa de engañar a los demás?

Tengo en una macetita una pequeña planta a la que le tengo un cariño muy especial. He de decir que las plantas nunca han sido lo mío y que casi siempre terminan todas medio marchitas e incluso muertas. No sé si esto es así, por falta de atenciones o por exceso de celo. Que de tanto regarlas para que no se me mueran termino ahogándolas...

Hace ya algún tiempo que venía pensando que debería transplantarla a otra maceta más grande, porque en la que está se le ha quedado demasiado pequeña, y es por eso, que toda decidia entro en una floristeria, donde sé que además de flores venden tierra y todo lo necesario para las plantas.

- Quisiera cambiar una planta a otra maceta más grande - le dije a la dueña de la tienda, explicándole el tipo de planta a la que me refería -, y me habían dicho que sería mejor ponerle una tierra especial. ¿Tiene usted el tipo de tierra al que me refiero?

- Ahora mismo se la traigo. - me reponde entrando en la trastienda y saliendo a continuación con una bolsa de cinco kilos de tierra.

Al ver aquella enorme bolsa que pretendía venderme, teniendo en cuenta la poca tiera que yo necesitaba, le digo:

- Es que ésta es demasiado grande. Yo necesito menos, pues la maceta a la que quiero transplantarla no es muy grande.

- Pues sólo tengo bolsas de este tamaño. De todas maneras puedes guardar la que te sobre para otra ocasión.

- No, mejor lo dejo. - Ya miraré si encuentro otra más pequeña y si no, en todo caso le pongo cualquier otro tipo de tierra.

- Pues tú verás lo que haces... - me respondió - Pero si le pones tierra que no sea especial para este tipo de plantas seguramente te la echará a perder.

Y todo esto me lo dijo en un tono más bien agrio, lo que hizo que automáticamente decidiera que la bolsa de la tierra se quedaba en la tienda.

Salgo de allí y me dirijo a otra floristería unas calles más abajo, decidida a comprar la tierra para mi plantita. Y ya, mientras recorría las calles que me separaban de la segunda floristería, iba pensando que seguramente sería una pérdida de tiempo el ir porque querrían volver a venderme de nuevo la bolsa de tierra más grande que tuvieran en la tienda.

Entro y me recibe una mujer algo mayor que la anterior con una gran sonrisa dibujada en su cara.

Le explico lo que necesito; se dirige hacia un rincón de la tienda donde apiladas en el suelo se veían unas cuantas bolsas de tierra y cogiendo una, también de cinco kilos, me la pone encima del mostrador y antes incluso de que yo tenga tiempo de decirle que aquella bolsa era un poco grande para mis necesidades me dice:

- Tienes dos opciones: o te llevas esta bolsa de cinco kilos, que supuestamente es especial para el tipo de planta que necesitas, o eso al menos es lo que me dice quien me la suministra, y te aclaro desde ya que es bastante más cara que la tierra normal, o te vas al bosque y coges toda la que necesites de la que hay debajo de los pinos. Te aseguro que te va a servir exactamente igual y que tu pequeña planta crecerá tan alegre y frondosa a como lo haría con ésta otra.

La miré perpleja sin saber muy bien qué responderle, porque tanta franqueza me había cogido desprevenida.

- ¿Seguro que será igual de buena la de los pinos? ¿No sería ésta más apropiada?

- Mira hija mía... Yo estoy aquí para vender, pero te engañaría si tratara de endosarte estos cinco kilos de tierra, cuando para la poquita que tú necesitas la puedes encontrar fácilmente donde te he dicho.

Tengo la enorme suerte de tener a menos de media hora caminando a pie las zonas boscosas que rodean el lugar en el que vivo, por lo que dándole mis más sinceras gracias, por aquel gesto suyo de honradez tan poco usual en los tiempos que corren, con la mejor de mis sonrisas me despido y salgo de la floristería.

No sé quien de las dos tendrá realmente razón ni qué tipo de tierra será el más adecuado para que mi pequeña planta siga creciendo feliz y contenta. Lo que sí sé es que como decía aquel anuncio...

Decididamente, el ser humano es impredecible...

servido por delavidaysuscosas 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Vagalume

Vagalume dijo

No creo que seamos impredecibles. Todos actuamos según nuestra propia esencia, y el que a tí te sorprendan las diferentes actitudes de las personas.. te aseguro que a ellos no.

Cambiemos impredecible por variedad...

Y si quieres un consejo, habla con la planta... te lo agradecerá mas que las tierras "especiales"... ;)

28 Agosto 2009 | 10:38 AM

delavidaysuscosas

delavidaysuscosas dijo

Pues entonces hay una variedad de personas que no me gustan demasiado... :-)

Claro, que supongo que será de la misma manera como yo no les gusto a ellos.

En cuanto a la planta, si es preciso le hablaré e incluso le cantaré una nana si con eso consigo que siga viviendo...

Un abrazo y gracias por seguir ahí...

29 Agosto 2009 | 10:31 AM

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